Política cero

Que un Pulido en cada hijo te dé

Hoy los verdaderos héroes de la patria vienen del futbol. Primero, el Conejo Pérez, que en calidad de milagro de la geriatría no solo se convirtió en figura fundamental en el triunfo del Pachuca sobre Monterrey, que creyó que iba a ganar por decreto como en promesa fallida del Bronco, sino que también logró quitarse de encima la maldición del Cruz Azul.

Luego está el gran Alan Pulido, que a pesar de los prejuicios que se cernían sobre él como un jugador conflictivo y papalord, representante altivos de los mirreyes del panbol, mostró con su difícil experiencia que bajo toda esa cortina de humo de veleidades y superficialidad habitaba una especie de Bruce Willis de Ciudad Victoria, que al final se convertiría en el héroe de esta películas de los hermanos Almada, papá. Según la versión oficial de su secuestro dictada por el procurador de Tamaulipas que sí parece sacado de Los agachados de Rius, el hombre “como es un atleta joven y fuerte” pudo escapar de sus captores al estilo Charles Bronson para luego contactar a las autoridades y encontrar la ansiada libertad y salir pitando hacia Grecia e incorporarse con su equipo, el Olimpiakos, al ritmo de “Zorba El griego”.

Y eso que Pulido no llevaba el pito de Mancera, que si no lo hubieran rescatado desde endenantes para que el muchacho chicho de la película gacha no se hubiera visto en la penosa necesidad de sacar al Schwarznegger que todos llevamos dentro.

Acá la bronca es que a los mexicanos sospechosistas no les gustan los finales felices. Si no es rudo y tortuoso, trágico y patético, como que las historias no les cuajan. Por eso hay tanta gente diciendo que todo esto estaba más arreglado que las peleas del Canelo y los autosecuestros de Murat. Nuncamente. Todo es tan genuino que el mismísimo góber de Mataulipas, ese noble estadista hecho y derecho, de inmediato se apersonó para presentar ante los medios a la víctima sin el menor ánimo de colgarse del personaje. De hecho, es imposible que este cuento fuera un homenaje a García Luna Productions, sobre todo porque si don Egidio no ha sido capaz de dar con aquellos que tristemente eliminaron a su hermano, que era el candidato priista por el estado, menos iba a poder armar un numerazo de esta magnitud. Por mucho que digan que el comando supuestamente Zeta que secuestró a joven Alan haya estado compuesto por un montón de fulanos sin experiencia en el negocio más socorrido por aquellos lares. Eran tan buenos que dejaron libre a la novia para que diera el pitazo.

Eso sí, lo bonito de México es que el secuestro es lo más democrático que hay: lo mismo apañan a Pulido que al compadre del Chapo. Lo que sí no es tan democrático es el rescate pero no se puede tener todo en la vida.

Que un Pulido en cada hijo nos dé.

jairo.calixto@milenio.com

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