Política cero

Préstame tu prestanombres y péiname el alma

Siempre creí que en el territorio de la zoología fantástica política, los prestanombres eran los del oficio menos complicado y peligroso. Unas cuantas firmas, andar de bajo perfil, estar siempre al servicio del jefe y, lo mejor, cobrar por tus servicios como si fueras uno de los alias de Raúl Salinas. Vivir en el limbo judicial, emocional y fiduciario, es el verdadero paraíso fiscal.

Bueno, es menos peligroso ser prestanombres que hacerle un himno al América en su centenario. Superar a Chayane con “Fiesta en América” y a Carlos Reinoso con aquello del “Llevo en mi pecho los colores del América”, está muy complicado. Por eso es comprensible que los de la banda Matute, que solo saben hacer covers de éxitos para público atrapado en los ochenta, se sobreinspiraran en el himno del equipo Sevilla de futbol, para entregarle a los americanistas una canción para celebrarse a sí mismos. Es una tristeza que nadie esté a gusto con este gran esfuerzo musical y ni siquiera los fanáticos azulcremas hayan sabido valorar al genio de Lupita D’Alessio que, en primera instancia, me dicen, quería plagiar la canción del Chinkungunya.

Mejor hubieran buscado a Lara y Monarrez, la verdad.

Como quiera que sea, lo verdaderamente lamentable es que hasta eso se llevó entre las patas el gran Javidú, que ya debe estar agazapado en la maleza en un lugar muy, muy lejano, por culpa de sus excesos. Está bien que quería asegurar el futuro financiero de sus choznos, pero abusó de la figura mítica del prestanombres, como le ocurrió al señor Mansur que, según se puede ver en el video que se ha viralizado más que el de cualquier Lady o Lord del momento, no solo tenía que servirle de tapadera a sus chorromil bisnes, sino además pasarle una tarjeta adicional a la distinguida señora Duarte para que pudiera comprarse sus chuchulucos.

Quién iba a decir que Javiercito (quién sabe por qué el góber peor evaluado, junto con el nada grato de Graco, el esposo de Anahí y Gabino Fue, ya de plano en el grado menos cero, según el Gabinete de Comunicación Estratégica) iba a ser tan romántico.

Algo que en la materia solo se puede comparar en la onda veracruzana-duartiana con la venta de una casa en Estados Unidos por un precio de diez dólares, además de aquella herencia en vida de varias propiedades para el líder.

Por más que digan, eso no lo hubiera hecho ni el Tío Fidel, que se vio superado por la derecha por su admirable alumno.

De ahí que resultara sin duda creíble que, como dice el señor Yunes (que tendrá que hacer mucho para que no me lo comparen con su antecesor, como mejorar la calidad de los prestanombres), Javidú emprendió la graciosa huida en helicóptero. Igual que Kaplan cuando se evadió de Santa Marta en la llamada “Fuga del siglo”.

Préstame tu prestanombres y péiname el alma.

jairo.calixto@milenio.com

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