Política cero

"El Piojo" y el peso se mecen con calma

Ocupados en el deporte nacional de contemplar morbosamente la estrepitosa caída de El Piojo (pobrecito, ahora hasta le quieren quitar la visa gringa por andar madreando gente en los aeropuertos, con lo que le arrancarían de cuajo las posibilidades terapéuticas del shopping), ni Carstens ni Videgaray le habían prestado la debida atención al peso y no se detenían siquiera frente al río de la especulación financiera para mirar cómo se hundía.

A lo sumo anunciaban que todo esto era pasajero, que la culpa la tenían los griegos, que esto se podía explicar por las vías desestabilizadoras de la CNTE y la bola de rijosos que veían las bondades de las reformas estructurales, sin contar con esos inversionistas de bajos instintos que no supieron valorar las maravillas de la Ronda Uno, que incluía, según ha trascendido, una reproducción en tamaño natural del legendario pozo Ixtoc.

De veras que es increíble que la venta de garaje de Pemex no haya tenido mejor fortuna, sobre todo si pensamos que era una inversión tan segura y redituable como la probidad de los gobernadores de Edomex, Veracruz y Chiapas, tristemente acusados por el INE de andarse promocionando ilegalmente durante los procesos electorales en los respectivos estados, donde chapotean en la plenitud del pinchi poder. Eso es imposible, tanto Eruviel como Duarte y el esposo de Anahí son grandes demócratas. Les interesará más salir en la foto que atacar la pobreza, pero de ahí en fuera lo suyo, lo suyo es la democracia sin ansiolíticos. 

Comoquiera que sea, luego de que el hipnótico proceso de decadencia de Miguel Herrera se hubo extraviado en la noche de los tiempos, tanto la Secretaría de Hacienda como el Banco de México le arrojaron cuando menos un salvavidas en forma de inyección de 200 millones de dólares al peso, que de pronto, con tanta derrota frente al dólar, se ha de haber llegado a sentir como en las épocas del oscurantismo lopezportillista.

Ya lo único que le falta al Piojo es que lo inviten a una fiesta priista en Chihuahua y que me lo ultrajen unos compañeros de sector y de partido. Ya ven que ahí los del tricolor se llevan tan fuerte, que juegan a embarazar urnas y luego no saben cuándo detenerse.

Ni lo permita el eterno.

 

jairo.calixto@milenio.com

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