Política cero

El "Piojo" a la SEP

En lugar de que amplios sectores de la comentocracia deportiva exijan la renuncia del Piojo Herrera solo porque tiene problemas con su manera de encabronarse, deberíamos ponernos a pensar en lo difícil que será la vida sin su querida presencia. ¿Quién nos va a divertir con sus caras de Hulk malparido? ¿Quién nos hará sentir que las conferencias de prensa son un homenaje a las películas de Chatanuga y Alfonso Zayas? ¿Quién nos dotará de educación sentimental y certezas morales desde la lógica de El libro vaquero?

El Piojo, como Maradona, es un sentimiento, un punto de referencia, una fuente de alegría, sabiduría y buen humor. El Tri sin él es como el PRD sin Los Chuchos, el PAN sin Montana y el PRI sin Catemóc Gutiérrez y sus Topo Gigios.

De hecho, la presente administración tendría que ver este episodio piojístico como un asunto de seguridad nacional. Y más que atacar con mayor énfasis las políticas sociales que, según las palabras del propio licenciado Peña, “han sido insuficientes” (comentario que no se sabe si es elogio o rudeza innecesaria para con doña Chayito Robles), en lo que debe invertir el gobierno es en unos programas de investigación para entender y reproducir la capacidad del admirable Piojo Herrera para armar cortinas de humo.

Es increíble que él solo y su alma llanera puedan jalar tanta marca mediática pues, luego de sus pintorescos espectáculos, se te olvidan temas nimios como el Chapo, Ayotzinapa o Aquila.  

Y es que mientras que al nada fallido Estado mexicano le cuesta trabajo desviar la miradas de la estrepitosa caída del peso frente al dólar o se desvive para dar una imagen de prosperidad, tranquilidad y desarrollo con el fin de que los relatores de la ONU no estén jorobando, el rudo director técnico con solo tres berrinches, dos pataletas, cuatro palabrotas y una mueca desgobernada logra efectos hipnóticos para que la gente se olvide de cosas tan sin en cambio como la inseguridad, la muy chafa Ronda 1 o el show de Chuayffet y la CNTE.

Y es que como van las cosas, al Piojo lo único que le falta, después de tener una magnífica Copa de Oro (aunque la final con Jamaica se vio deslucida ante la falta de un penalti inexistente) y haberle aventado la carrocería al comentarista Christian Martinoli (quién iba a pensar que por no elogiar al Piojo me lo iban a madrear), es armarse un escándalo como el de Bill Cosby.

Si la Femexfut llegara a correr a Miguel Herrera, sería una excelente oportunidad de nombrarlo secretario de Educación.

¡Tururú!

 

jairo.calixto@milenio.com

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