Política cero

¡Perdónalos, Gómez Morín!

Ya no se sabe a quién le ha ido peor en estos días de celebración independentista, si al lábaro patrio que se desmayó penosamente en pleno desfile militar —seguramente a causa de algunos chamacos malandrines que escaparon a la báscula policial— y que luego fuera usado para golpear el derrière de Miley Cyrus, que quiere aventarse desde lo alto del Castillo de Chapultepec; o al PAN, que en pleno cumpleaños 75 es acosado por sus demonios que andan sueltos y con actitud de Freddy Kruger: panazis simiescos, orgías con Montana incluida, moches y reproches océanográficos, la onda grupera maderista vs. los nostálgicos del calderonismo, las mariachizas en el Senado, el padrote Padrés y el indiscreto encanto de su presa enanoburguesa, los manoseadores en Brasil, las bravatas reaccionarias de los herederos del Yunque y Abascal...

Así, todo indica que lo peor que le pudo haber pasado al PAN fue llegar al poder. De lo que era un partido de oposición conservadora, con un perfil específico y reconocido por su afición al capitalismo salvaje y al golpe de pecho, provisto de una historia y una cultura aburrida y sin gracia (con sus momentos de gloria contestataria de Maquío), pasó a transformarse en fuente inagotable de espectáculos a los que no hay que menospreciar, pues proveen de alegría y buen humor a los mexicanos hartos de la complacencias de Los Chuchos y de la solemnidad echeverrista del PRIcámbrico temprano

A lo mejor como en el PAN no quitaron nunca el letrero de “Se recibe cascajo”, por eso les pasa lo que les pasa. Ya lo único que les faltó fue dar el grito de “¡Viva Josefina Ortiz de Domínguez!” como el góber de Aguascalientes, o la enumeración interminable de héroes y laicos agradecimientos al cielo del góber chiapaneco. Tristemente se olvidó de Anahí y del Nini Verde, no se vale.

Por tratar de salvarse, el PAN le entra a cosas que no son su target: defender el minisalario, tratar de bajarle el sueldo al Presidente y entrarle a la austeridad.

Así, van a terminar por defender a Miley Cyrus de la persecución de Gobernación (curioso que estén más indignados con ella que con los alcaldes que dieron el grito con la banda presidencial), en vez de reivindicarse apañando al tal Moreira que fue suyo y lo dejaron ir.  Política, ideológica y moralmente desde que Fox dijo ¿Y yo por qué? todo ha sido cuesta abajo. Fue tanto lo que quiso parecerse al PRI que no pudo engañarnos, que se pasó de tueste. Perdónalos, Gómez Morín, ¡no saben lo que hicieron!

jairo.calixto@milenio.com

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