Política cero

Patria o muerte, venceremos

Parece que cuando el licenciado Peña dijo que ya no quería escuchar malas noticias, en realidad estaba pidiendo lo contrario. En vez de apoyarlo con notas amables, de reconocimiento a su heroica labor al frente de la patria, nomás nada. Incluso el pequeño racimo de medallas obtenidas en el último momento en Río venía acompañado de críticas de nuestros campeones olímpicos, que dejaron en claro que sus logros no se debían necesariamente al apoyo de esa agencia de viajes que es la Conade.

Eso bastaría para inquietar a cualquiera, sobre todo cuando lo más lógico era que, dados los logros deportivos, don Alfred sería la persona idónea para encabezar las negociaciones con la CNTE. Sobre todo ahora que todo está tan empantanado en sus extremos. O quizá es momento de mandarles a la Segob y a los líderes magisteriales disidentes unas garotas como las que tuvo el gran Usain Bolt para celebrar su cumpleaños con perreo incluido, a ver si así le bajan tres rayitas a su histeria.

Cuando ambas partes traen la bandera del “patria o muerte, venceremos”, lo más seguro es que con la radicalización aparezca la Policía Federal, que tiene vocación humanista, como se pudo apreciar en Tanhuato y Nochixtlán. Ahí tenemos como ejemplo de la mesura el caso del monero Calderón, de Reforma, que en el programa de Loret de Mola prácticamente salió vestido de granadero, gritando: “¡Kill´em all!” al ritmo de Metallica. Poético.

Pero bueno, lo que importa es que están dejando solo al presidente, incluso los del PRIcámbrico temprano que, en voz de la secretaria general, prometieron responder a todas las ofensas que se le hicieran al Ejecutivo luego de autonombrarse “ejército de aliados”. Y hasta el momento de escribir estas líneas nada más no se ha visto respuesta alguna ante los señalamientos contra don Enrique por haber dizque plagiado numerosos párrafos de su tesis de licenciatura. O sea, ni siquiera hemos visto a la señora Monroy colocando en ese valioso documento las múltiples comillas que hacen falta y que, a decir del vocero de la Presidencia, son si acaso “un error de estilo”.

Así no se puede. Y menos cuando Hacienda baja, otra vez, la expectativas de crecimiento económico.

O sea, solo porque el trabajo sobre la vida y obra de Álvaro Obregón empezaba con “Aquella tarde frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía…”, no pueden diferenciar entre un homenaje y un plagio. Puras injurias. Además, si a mi general le faltaba una mano, no pasa nada si la tesis tiene 29 por ciento menos de rigor intelectual.

Malo que se hubiera inspirado en los libros del Werevertumorro, que afirma que “ya quiseran ser como Yordi Rosado”.

Nada más falta que al licenciado lo acusen de tener una casa blanca apócrifa. Ya se sabe, casi todos sabemos querer, pero pocos sabemos plagiar.

jairo.calixto@milenio.com

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