Política cero

"PRIkachus" para el "PRIkemón"

Mi no comprendo que haya tantas reticencias y tiquismiquis alrededor de la llegada de ese PRIkachu llamado Enrique Ochoa Reza a la presidencia del partido PRIkemón. Por alguna extraña razón los analistas sin vida propia y la comentocracia de media tabla, esperaban que para la elección de la nueva dirigencia de tan admirable institución política —cuya conocida leyenda lo precede— iba a plantear un escenario democrático, amplio e incluyente, donde todos los choznos de don Plutarco pudieran participar. O sea, tal cosa sería traicionar la naturaleza misma del partido, enardecer el legado de los viejos héroes y tlatoanis, así como romper las inercias que lo hacen tan admirable y venerable, fuente de inspiración y de envidias, portentoso faro que ilumina a la patria en medio de las oscuras tormentas que la perturban.

Bien lo dice Pancho Labastida, al que el pérfido Fox le ha dicho enano, mandilón y lavestida, que han de darle al ex director de la CFE el beneficio de la duda y, por supuesto, de las deudas con las fuerzas y electorado que le habrá de heredar don Beltrone, incomprendido prócer al que la realidad le refutó su limpia retórica.

O sea, ni modo que de pronto nos salgan con que el PRIcámbrico temprano, solo para darle gusto a las buenas conciencias, se va a convertir en un partido de temples renovados y frescos, propositivos y nada nostálgicos, donde el dedazo, eje nodal de su historia, sea dinamitado. Claro que no.

Luego van a querer que los priistas rompan sus alianzas con el Partido Verde por no saber ni lo que es el ecologismo; más tarde hasta buscarán que se niegue tres veces al Chupacabras y, en el colmo, les dé por exigirle a los compañeros de sector y de partido que le hayan entrado al enriquecimiento inexplicable, que devuelvan lo que se llevaron, menos los mingitorios.

Dadas las condiciones de su ADN, no está bien presionar tanto al PRI para que se convierta en algo que realmente no es y que lo lastima. Chango viejo no aprende maromas nuevas y al Revolucionario Institucional le puede pasar lo que al gorila Bantú: pasar por una necropsia carnicera y acabar peor que el rompecabezas infinito de Ayotzinapa.

Si decimos que la intención es verdadera, nadie lo creería. Sería como George Bush, que quiso demostrar en el Memorial de Dallas que es una linda personita, cuando la verdad todos creemos que le pareció buen momento para entrarle al no rompas más mi pobre corazón.

Así, debemos conformarnos con la intención del licenciado Peña de escuchar a la ciudadanía, que desde hace años exige el apañón de unos peces gordos.

Si caen los gemelos Duarte y Betito Borge, pueden poner frente al PRI al Pokemón que les venga en gana, hasta a Robero Deschamps o Moreira.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto