Política cero

El PRD, ese grupo vulnerable

Es tal el caos y el desorden en la patria querida, que ya no se sabe qué legalizar primero, si la mariguana (o nos vamos a esperar a que Fox, quien ya no sabe cómo ponerse más de tapete con Peña Nieto, la venda como parche térmico para las reumas); a los grupos de autodefensa, que como van las cosas van a terminar por ser reclutador por la Policía Bancaria, o a los bonos y moches que se reparten los miembros de la caballería rusticana que compone el heroico cuerpo legislativo.

Esto no debería sorprendernos, ya sabemos que lo de nuestros diputeibols y senadeitors de manera tradicional, al nivel de usos y costumbres es la lógica Robin Hood: quitarle a los contribuyentes para darle a la clase media alta, es decir, ellos mismos. Tendría muy poco chiste meterse de político nada más para hacer el bien sin mirar a quién.

Bueno, cómo estaría la cosa que hasta Chucho Zambrano ya hasta respingó y exige explicaciones a los líderes perredistas de la ALDF de dónde salió el bono y por qué no salpicaron. O por qué no salpicaron más. La cifra, casi 800 millones de pesos por asambleísta del PRD parece excesiva pero no lo es. Digo, con lo del aumento impositivo, la friega para pagar al SAT vía electrónica, la inflación que se ha disparado como en Tancítaro, el chuchinero y la bronca de que Carlos Vela no quiere jugar con el TRI, pues es lógico que los diputeibols necesiten de esos recursos para pasar el trago amargo y, del billete que les quede libre, si les es posible, lo dediquen a apoyar a algunos programas sociales que, la verdad, ni falta que hacen. Ya nos ha dicho el jefe de Gobierno a través de sus emisarios de la autoayuda que acá no pasa nada, que ni epidemia de A/H1N1 (puro catarrito estilo Carstens), ni proliferación del crimen organizado (puro outsourcing con derecho a decidir) y mucho menos inseguridad  (aunque diga la señora Wallace que el DF es la tercera entidad con más secuestros, de seguro se trata de esa clase de gente que dice que van por unos cigarros a la tienda y nunca regresan).

Nomás le falta decir a Mancera, como el gobierno federal a través de su grupo de autodefensa, que nomás les tengan paciencia, que en unos tres años las reformas peñistas van a llevar a México a niveles insospechados.

Y para colmo, el padre Solalinde salió a regañar al PRD por haberse PRIvatizado. ¡Qué injusto!

Lo bueno que ya salió Chucho Ortega a decir que eso no es veldá. Sí, jamás los agarrarán en el clóset del Pacto por México.

jairo.calixto@milenio.com

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