Política cero

¡Ódiame más!

Dicen las encuestadoras que, a los votantes y a la sociedad en general, no les gustan los políticos metidos en spots, que en esta época electoral se reproducen como gremlins. Sobre todo, supongo, porque a las personas no les gustan los políticos a los que ven cada vez más como un mal innecesario.

Son cosas de una crisis de credibilidad y de confianza. Por supuesto no tanto como el Instituto Nacional Electoral, que ahí se da de topes en niveles de generación de tranquilidad social como la Comisión Arbitral de la Femexfut que siempre termina como el cohetero. Lo padre del INE es que es un poquito menos autoritario y ver a su presidente haciendo berrinche porque la oposición se le levanta de la mesa, nada más porque las reglas electorales son más dudosas que la Línea 12.

Ojalá don Lorenzo Córdova se pusiera así de muino al ver cómo los del Partido Verde le organizan música de viento cada vez que mandan al diablo las instituciones. O que se ponga así de permisivo cuando uno se pase tantito de la raya en su galimática normatividad para los medios de comunicación en este periodo electoral. ¿Quién la habrá diseñado, el superportero de Derbez?

Digo, si al menos los discursos de nuestro folclórico y desgobernado zoon politikon tuvieran alguna relación con la realidad, pues ahí más o menos pasaba; pero como a veces su mundo de caramelo no hace esquina con la cotidianidad que agarra por su cuenta las parrandas, pues la gente se siente un tanto cuanto marginada y fuera de contexto. Y ya se sabe que los mexicanos son como jarritos de Tlaquepaque.

Claro que hay que entenderlos, ni modo que los altos contramaestres de la patria  desperdicien las maravillas de ser papaloys y lobukis por un sexenio, para estarse dando baños de pueblo que luego ni el pueblo bueno se los agradece.

Como quiera que sea, las encuestadoras llegan a otra conclusión, además de que en sus investigaciones casi siempre gana el licenciado Peña como debe ser: que los votantes no deciden a quién elegir debido a esos spots; que por más que los bombardeen con sus horripilantes piezas de la ingeniería electoral, los mexicanos tienden a sentir repugnancia por esa mensajería chafa.

En ese sentido, a lo mejor en eso no hemos entendido al Verde de los ninis verdes. Igual y lo que quieren es ponerse más americanistas que los americanistas y ganarse el premio “Ódiame más”. Algo que tendría lógica, pues cada vez que en el cine aparece uno de sus promocionales, un chucho es palomeado por los chuchos para una pluri.

 

jairo.calixto@milenio.com

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