Política cero

Nelson Mandela y el cobalto 60

La muerte de Nelson Mandela, al que no se le pueden escatimar ni sus logros, luchas, sacrificios y profundo sentido social, generó una reacción sentida, de homenaje, pero sobre todo de oportunismo de la más baja estofa. Ahora resulta que todos son expertos en Mandela, todos tienen una anécdota con él y el que más el que menos tiene el derecho histórico de llamarlo Madiba. Una cosa bastante espeluznante que suele reiterarse cada vez que una gran figura fallece. Debían de ser como Mancera, que están para administrar una ciudad y no una imagen.

Interesante que los conservadores de hoy se decanten en alabanzas por los revolucionarios de ayer. Incluso si Mandela decante en México de seguro sería acusado de anarquista que no sabe valorar las maravillas del capitalismo salvaje. Ya me imagino a los intelectuales liberales acusándolo de antipatriota y exigiendo que le caigan los granaderos. No se diga a nuestros demócratas adictos a la re-re-represión pidiendo que por las vías de la insaculación se le aplique terapia con cobalto 60.

Y como el que googlea primero entra a la Wikipedia dos veces, pues hasta a quienes se les podría considerar como portadores de una ignorancia enciclopédica, evocaban la figura magistral de este gran luchador contra la segregación y la democracia. Incluso aquellos que hoy mismo desde todas las tribunas posibles lo condenarían por hacer mítines, marchas y plantones, señalaban con vigor y admiración su espíritu de sacrificio, capacidad de lucha y la porfía con la que retó al sistema, el autoritarismo, con el poder de la sublevación y la inconformidad.

Algo solo comparable con aquellos que a pesar de las evidencias no quisieron reconocer que al América le salió barato el kilo de árbitro en el partido contra el Toluca. Bueno, parecen más honorables los bombos del sorteo de la FIFA para el Mundial. Una cosa que ha dejado muy maltratados a los de la Femexfut, que por alguna extraña razón esperaban que en el grupo de los ratones verdes también estuviera Nueva Zelanda.

Por un momento parecía que Justino Compeán iba objetarlo todo como los diputados perredistas hicieron con las observaciones a la reforma política. O sea, no querían particularmente que Murillo Karam pasarán de procurador a fiscal. Digo, ni que fuera como Marisela Morales y ya me lo quieren correr.

Están peor que los del Consejo Coordinador Empresarial que le exigen a Peña Nieto más y mejor seguridad. Y nomás les faltaba citar a Mandela. No hay derecho.

jairo.calixto@milenio.com

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