Política cero

“Nada más nos faltó meterla”


Más triste que el Werevertumorro cuando José Ramón Fernández lo negó tres veces en ESPN o más abrumado que Chumel Torres cuando lo llenó de elogios Videgaray, tenía que haber estado el ex virrey de Michoacán, Alfredo Castillo. Sobre todo ahora que en su papel de líder de la Conade soltó el tuit que lo ha hecho legendario al insinuar que por no aflojar 15 millones de dólares para la Federación Internacional de Natación (recordemos que México se echó para atrás cuando se había comprometido a organizar el Mundial de Natación el año próximo), se la cobraron los jueces al menospreciar las evoluciones del equipo nacional de trampolín de tres metros.

Una vergüenza.

Sobre todo porque el compló olímpico contra México haya llegado tan lejos como para controlar el viento que desvió las flechas de nuestras campeonas, los jabs de nuestros boxeadores que nunca entraron en el cuerpo de sus oponentes o los goles de nuestros panboleros que brillaron por su ausencia frente a Corea.

No se había visto tanto fracaso desde la reforma energética y la venta de garaje de Pemex.

Tanta cosa era como para que don Alfredo se hubiera puesto una guarapeta para acabar como el Potrillo, debidamente escoltado por la novia con la que se pasea por Río como si fuera la chica de Ipanema.

Ni los autodefensas se portaron tan gachos con él como el COI que, seguramente, fueron asesorados por el doctor Mireles desde la cárcel donde lo metiera por subversivo y no ser tan blanca palomita como el pan-pan-pan El Americano. Digo, ya nada más faltaba que acusaran al señor Castillo de ser prestanombre de Javidú (al que no cambio por nada), creador y criador del pavo doble pechuga de la reforma educativa que Nuño no quería reformar (pero tuvo que seguirles la corriente a sus críticos) o de tener un departamento de lujo en Miami. No se vale.

A mí también los de The Guardian quisieron achacarme una propiedad en Key Biscayne pero desde esta humilde atalaya quiero deslindarme de tal infundio con el que pretenden desprestigiarme. Les voy a mandar un desmentido contundente e inobjetable como el de Presidencia, que cimbró al periodismo británico, o algo del nivel del Potro Gutiérrez cuando explica la heroica derrota del Tri ante Corea con un muy emocionante “Nada más nos faltó meterla”.

Una maravilla del discurso autojusticatorio ante el desastre que, en estos momentos, debe llevar a pensar al señor Castillo que bien hubiera valido la pena gastar esos 15 millones de dólares para evitarse tanta pena. Con un pequeño préstamo del INE que se da vida de pachá y una casas blancas se habrían arreglado las cosas.

Ahí será para la otra. Lo bueno es que tenemos salud.

jairo.calixto@milenio.com
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