Política cero

"Moreiriñas" animadas de ayer y hoy

O sea, ya cuando un Presidente de la República no le puede dar un reconocimiento de la talla del Águila Azteca a un distinguido príncipe saudita solo porque es un sátrapa, es que estamos muy mal. A lo mejor el muchacho tiene la mano dura, lo suyo no es la democracia y le da por ejecutar gente de manera pública para el entretenimiento y lección de populacho, pero en el fondo no solo debe ser buena persona, sino que, sin duda, será un excelente socio para la patria mexica.

O sea, ni modo que andemos ahí poniéndonos nuestros moños, selectos con los inversionistas. Alguien tiene que financiar las moreiriñas animadas de ayer y hoy, y qué mejor que se trate de alguien que sí sepa cómo usar el Mando Único, y no como el nada grato de Graco.

Digo, una cosa es que don Salman bin Abdelaziz Al-Saud sea acusado de quién sabe cuántos crímenes y de mantener un recio tutelaje sobre la península arábiga, y otra que se lo prueben como al profe Moreira que, como bien dicen, en el gobierno de Coahuila que atinadamente dirige su brother, los pocos recursos que se le transferían a España eran apenas para comer fabada y aprender el canto jondo. Si quisiéramos que el licenciado Peña solo hablara con personas buenas, santas y puras el pobre se quedaría más solo que el menospreciado de Preciado luego de su derrota en Colima.

Como dicen los clásicos, hay que tener amigos hasta en Riad y Abu Dhabi, siempre hace falta tener un lugar seguro donde llegar por si las cosas se ponen feas. Ya ven cómo son los mexicanos que no saben valorar y que lo mismo un día hasta te piden que les hagas un hijo y al otro, solo por culpa de alguna crisis financiera (más ahora que el señor de los catarritos, Agustín Carstens, ya dijo que se nos podría venir una pulmonía, mientras que el Fondo Monetario Internacional que parece divertirse llevándole la contra siempre a Videgaray que la está haciendo de maravilla, ya bajó la expectativas de crecimiento para México), de seguridad (que por alguna extraña razón no hay) o por una Casa Blanca, quieren lincharte. Ya le pasó al distinguido don Luigi Echeverría, que acabando su sexenio, por las veleidades del pueblo al que con tanta certeza jurídica gobernó, terminó como Viernes en una isla acosada por los limbos del Pacífico, como diría el tristemente fallecido Michel Tournier. Y qué decir del nunca suficientemente valorado don Charly Salinas de Gortari, que tuvo que recalar en Irlanda cuando se desataron las injurias en su contra (no puede ser que a un facilitador social de su talla se le acusara de enriquecimiento indubitable) solo porque no tiene tratado de extradición con México.

En lo futuro hay que darle el Águila Azteca a la moreiriña más animada de ayer y hoy.


jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto