Política cero

“Mexicans Got Talent”

¿A quién le importan los resultados de las elecciones gringas, ese espectáculo que guarda una cercana inspiración al programa America´s Got Talent pero con políticos igualmente casposos, cuando en la patria tenemos verdaderos héroes, hombres como Ricardo Anaya, el adulto chico o niño grande, que lucha contra el fuego amigo de feligresía calderonista que, al igual que el PRI, nada más lo quiere desprestigiar, mientras para demostrar que tiene humildad pospone sus viajes hasta allá por donde Scartlett O´Hara era correteada por Rhett Butler con tal de darse unos baños de pueblo en Xalapa y exigirle al gobierno que les pague el dinero que les birló Javidú para que puedan conocer Atlanta, la tierra prometida?

Lo mejor es que para que no lo tacharan de populista, el presidente del PAN renunció a los edredones de pluma de ganso que le heredó su abuelita para unirse al contingente cubierto con una cobija de acrilán.

No dudo que a ese movimiento también se una don Catémoc Blanco, al que quieren obligar a que se separe del cargo para que se pelee con los del PSD en un potrero en vez de en el Palacio Municipal de Cuernavaca. Ya lo veo midiendo las hectáreas de árido mármol del pequeño palacete de Javidú Duarte que, a juzgar por el derroche, se creía el Marajá de Pokajú, para ver dónde podría montarse unas oficinas de interés sensual en lo que le resuelven su caso.

Hay quien quiere vender esa propiedad para pagar las deudas que tiene el gobierno veracruzano con los proveedores (¿no es bonito que Flavino afirmara que de haber sabido la situación económica, de la cual no estaba enterado a pesar de haber sido presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, no habría aceptado ser gobernador?), pero creo que preservar todo aquello serviría de ejemplo para la próxima generación de gobernadores veracruzanos. Al ver todo ese gran monumento al despojo y al vacío (Javidú arrasó con todo, incluyendo con la cava, lo cual hace pensar que requirió de más de tres helicópteros para que “¿Javiercito, Javiercito, por qué eres tan hambreadito?”, como diría el Tuca, pudiera llevarse a su leonera hasta el papel de baño), se sentirán obligados a superar tamañas marcas en materia de despojo. Eso también es extraño. Con todo lo que este amigo de lo ajeno se carranceó, tendría que tener un lugar tan grande y visible como para que ya lo hubieran agarrado, a menos que esté en El Hoyo de Iztapalapa. O en el basurero de Cocula, que para la autoridad de la verdad histórica es como su Triángulo de las Bermudas.

Por eso es fácil de entender que cuando la Auditoría Superior de la Federación advirtió a la PGR de las anomalías de Duarte, no hicieron caso.

Diría el dicho: “México, tan lejos de Dios y tan cerca de las elecciones yanquis”.

jairo.calixto@milenio.com

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