Política cero

Marx Attacks!!!

La reunión calificada de “hiiiistóooriiiiqueeeeeeee” por los cursis entre Raúl Castro y Barack Obama puede tener múltiples interpretaciones: a) Todo es una cortina de humo para que no veamos la enésima multa del Partido Verde que, si fuera automovilista, sería más patibulario que un conductor de peseros de la Ruta 18 (son de tal magnitud sus desastres legislativos y la muerte de elefantes, monos y leones, que los supuestos ecologistas ahora quieren aplazar la ley del circo sin animales que tanto estuvieron presumiendo, imaginemos si hubiera prosperado su iniciativa de pena de muerte); b) Lo que quieren los yanquis es recuperar el Habana Libre para reconvertirlo en Hilton para que Paris organice orgías proletarias al ritmo de la Nueva trova cubana; c) Fidel ha hecho todos los arreglos para que a cambio de los misiles rusos le den la Pequeña Habana para correr a los Estefan solo para demostrar que tarde o temprano, Marx Attacks!; d) Los verdaderos enemigos de los Castro no son los gringos sino los otros Castro (Gualberto y Benito); todo es un plan de los Castro y Obama para convertir a Cuba en una sucursal de Disneylandia con sabor a mojitos y lucha de clases de fresa y chocolate.

De hecho se puede interpretar casi cualquier cosa, pero lo mejor son las histerias desatadas entre los eternos enemigos, haters y críticos de ocasión de la Revolución cubana que, ante el encuentro en Panamá (donde según Rubén Blades, las sonrisas son gratis) del capitalismo salvaje y el comunismo primitivo, se les vio con más náuseas y cólicos que Korenfeld cada vez que ve un helicóptero. O más contrariados que Mancera ahora que Navarretín lo coloca como un “candidato natural del PRD para el 2018”; digo, si no puede lograr que le cumplan los priistas la promesa de la reforma política del DF, ¿cómo le hará para ganar aunque sea la delegación Coyoacán si para ello tendría que tocar a los choznos de don Plutarco con el pétalo de una pequeña crítica?

Sobre todo ahora que Camacho Quiroz, mientras miraba la llegada de la hora feliz en su relojote, advirtió que “El PRI nunca será un partido de dejados”.

Comoquiera que sea, el apretón de manos, la posibilidad del levantamiento del embargo y la frase clave de Raúl a ritmo de Miguel Ríos (“Obama no tiene la culpa de lo que pasa aquí, son las rentas de la crisis de su civilización”) deben tener a la fanaticada del anticomunismo, que son casi tantos como los que odian a U2, al borde del colapso.

Yo hubiera pagado por ver sus caras.


jairo.calixto@milenio.com

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