Política cero

Loca academia tricolor

Afirma categórico el secretario de Hacienda que gracias a las políticas y decisiones del admirable Felipe Calderón, cuyo legado hará ver al de Carlos Salinas como una fuente notable de humanismo, se fraguó la quiebra de Mexicana de Aviación. Es muy probable que así haya sido, aunque en su descargo se podría decir que Jelipilllo estaba muy preocupado en armar michoacanazos, narcoguerras, Estafas de luz, hacerla de Tomb Rider, menoscabar al IFE, confundir la inseguridad con bullying, olvidar lo de guardería ABC y posar para George W. Bush.

Digo, el atraco a Mexicana tampoco se hubiera realizado sin una pequeña ayuda de esos grandes defensores del proletariado sin cabeza como Javier Lozano, Cordero y varios más que hoy dan clases de moral; no vayamos a creer que la caída en picada de la aerolínea fue solo cortesía de ex presidente y Gastón Azcárraga, que le dio un nuevo sentido al término “avaricia”. Hay que ser incluyente, no hay que olvidar las muy sentidas contribuciones de aquellos que se beneficiaron también con la derrota de Mexicana en las pistas aeroportuarias, en la administración de las rutas y en el acaparamiento de las angustias de los pasajeros.

Digo, sería como decir que el Jabba the Hutt del PRI, Catémoc Gutiérrez solito se armó su pequeño reino teiboleroso. También hay que aplaudir a quienes desde los altos escalafones del PRI, al ritmo de qué tanto es tantito, en un ejercicio de nostalgia por el legendario Bronx priista, le dieron chance al señor de los Topo gigios que practicara, presuntamente, los rigores de la padroterapia intensiva como en homenaje político-folclórico-cultural a las películas de Chatanuga, Lalo El Mimo y Alfonso Zayas.

Por eso suena un poco extraño que de manera tan expedita las investigaciones de la PGR hayan señalado como único culpable de supuestamente estar relacionado con las fuerzas oscuras del crimen organizado en Michoacán a don Jesús Reyna, ese talentoso representante del priismo con ideas premodernas. Y todo a espaldas del gobernador Fausto Vallejo con el que compartía, hasta antes de los operativos federales, la idea de que las autodefensas, la hiperviolencia y los Templarios eran política ficción.

Igual y Reyna habría hecho todo solo por la pura dicha de sentir la experiencia de estar en un Juego de tronos pero en Apatzingán, erigirse rey de los complós y de paso recibir la discografía completa de la Lady templaria. La Loca academia tricolor anda desatada.

jairo.calixto@milenio.com

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