Política cero

Loca academia de linchadores

En medio del triste linchamiento contra Navarrete Prida por traer relojes de 300 mil pesos, como si hubiera de otros, tenemos ese otro contra la culta la señorita Laura Bozzo por estrenar una fundación a favor de lo más mejor para el desarrollo de los más desprotegidos, a través de proyectos de autogestión (aunque tengamos pruebas científicas de que todo lo que la dama emprende es por el bien común y nunca persigue ninguna forma de autocomplacencia, pero a muchos se les hace demasiado sospechosista que justo a un año de que Chayito Robles iniciara su Cruzada Nacional contra el Hambre, la señora peruana le quiera comer el mandado a la malagueña), me tranquiliza que nuestros distinguidos funcionarios ofrezcan notas positivas.

Primero, desde Michoacán, las puras buenas noticias en el sentido de que en cualquier momento, gracias a las gestiones justicieras del gobierno federal, el otrora polvorín será nombrado pueblo mágico con derecho a decidir o cuando menos tierra consentida de dicha y placer. De hecho ya hasta se dice que todo está tan controlado por blindajes que los Templarios están por engrosar la lista de 200 millones de pobres en el mundo. En una de esas van a terminar yendo a Santo Domingo a comprar títulos universitarios falsificados para alcanzar la chuleta. Lo malo es que ni con doctorados van a encontrar más que chamba en Starbucks o McDonald’s.

Segundo, desde el DF, el señor Serrano, secretario de Gobierno, afirma con el corazón en la mano que la ciudad está libre tanto de cárteles de la droga como de epidemias de influenza, mientras le pide a la CNTE que porfas ya no vengan, pues ya no caben en los cuatro metros cuadrados que les dejaron para que sigan de revoltosos. Y en el colmo, los maestros ni siquiera van a poder manifestarse en la Segob, pues hay una iniciativa perredista que considera al Palacio de Covián foco de infección y lo quieren cambiar de sede. Pobres, con el gusto de Mancera por las luchas sociales, me los van a mandar, más allá del rancho de AMLO.

Una persecución que bien puede ser comparada con la que sufren los narcojúniors de los Templarios, por vivir la vida loca como los júniors de políticos, líderes sindicales y góbers petochos. Lamentable. Por eso en su mimetismo hasta responden a las críticas de los envidiosos igual que sus homólogos con un “Me vale, me vale todo” al estilo Maná, como Melissa Plancarte.  A ver si el gobierno de Jalisco no me la ficha como michoacana indeseable.

jairo.calixto@milenio.com

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