Política cero

"Justinbieberización" de la política "naconal"

Al mandar directamente a rehabilitación a la actriz y cantante Selena Gómez, hecha en Disney como Christina Aguilera, Miley Cirus y Britney Spears —¿qué tendrá el ratón Miguelito que a sus reclutas me las deja como Charlie Sheen?—, Justin Bieber ha puesto la vara muy alta. Sobre todo para nuestros políticos que lo ven como su Yoda.

Y aunque no lo han hecho mal (ya vimos al líder panista en el Senado, el señor Preciado, llevar mariachis al recinto como si fuera el Tenampa; pudimos apreciar a la senadora perredista Iris Vianey Mendoza bailando el “Payaso de rodeo” con la Lady Templaria; sin olvidar a Luis Alberto Villarreal, cuyas pachangas han hecho historia, tanto o más que sus moches), esto sí ya supera hasta las fantasías más acabadas de Hank Rohn.

Bueno, la justinbieberización de la real politik mexicana es tan evidente, que hasta el ex presichente Fox ha decidido incorporarse a la moda: por eso el centro que dirige ha decidido retrasar los pagos a los ganadores de un sorteo organizado bajo el título Sé líder, con el único propósito de no ser menos que Cuba, país que denominó como chupacabras, sin referencia a Carlos Salinas, ese gran facilitador social.

Y está bien que la actitud rebelde de Justin impregne al zoon politikon que ya estaba muy aburrido. Cómo estaría la cosa que lo más animado eran las luchitas entre Madero y Cordero, y el desdén de AMLOVE al chuchismo por ilustrar. Y es gracias a este espíritu juvenil que el propio López Obrador fue a levantarle una demanda a Peña Nieto por traidor a la patria. Claro, quizá tendría que haberse ido primero contra Carlos Vela por desdeñar al Piojo. Más ahora que dicen que con el código procesal único la justicia será expedita. Y los litigantes, ¿lo saben, lo saben?

Yo digo que todo ese entusiasmo bieberiano (ahí tenemos a Gamboa Patrón saludando el regreso de Barbosa al Senado como si fuera Lord Mountbatten), y antes de que a Preciado y sus party animals me los deporten a Yautepec, tierra tranquila, según Graco Ramírez, deberían de turnarse para cuidar que esos 45 mil millones que van a Michoacán no acaben como la bonanza petrolera lopezportillista. Bueno, siempre y cuando llegue la lana, porque ya dijo el góber de Guerrero que aún no le llegan los recursos que le prometieron.

Y si no llegan, que Justin se los demande como la ONU ha demandado al Vaticano que no se haga pedazos con los pederastas. Oh, baby!

jairo.calixto@milenio.com

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