Política cero

¡Jóvenes del coro fácil!

Mientras miraba su chico relojote, me gustó la forma tan institucional con la que el secretario del Trabajo expuso las bondades de las reformas en materia laboral, pero sobre todo la manera tan empática con la que habló sobre los jóvenes que, a pesar de los niveles de estudio y capacidad, tristemente no obtendrán un lugar en el mercado. Que mejor se dediquen a hacerle sus “pantunflitas” a Kiko Vega, que luchen junto con el Partido Verde contra la zoofilia (supongo que luego se enfrentarán al flagelo de la coprofagia y los avatares de la cacofobia), que trabajen de extras en la nueva película de James Bond que se filmará en México, donde el villano villa el Árbol de la Noche Triste, que será derrotado gracias al apoyo del agente Mancera; que se encarguen de recordarle sus pendientes a Murillo Karam, ya ven que de la PGR ni se acuerda; que se vayan de acarreados al PRD, donde prácticamente solo quedan bejaranistas y chuchos en un costal.

La otra es lanzarse a servir de esclavos sexuales de los spring breakers que ya se apoderaron de las playas mexicanas con su culta alegría y buen humor, al ritmo de “Guan bir, amigous!”.

Está padre que la reforma laboral sea de las más avanzadas del mundo, lástima que la muchachada no tenga todavía manera de disfrutar de sus bendiciones a falta del pequeño detalle de una chamba. Lo bueno es que la hija de La Tuta puede cobrar en la SEP, como dictan los cánones.

Es como la tan aplaudida y espléndida, pero reluciente, Ley de Transparencia, que también es un prodigio en todos sus artículos y apartados. Claro que con sus excepciones para que no se pongan muy locos los haters de la opacidad. Si la información contribuye a poner en peligro la economía (¿como cuando se revela el estado de Pemex y dicen que todo va de pocas tuercas?) o si es de seguridad nacional (cualquier cosa que eso signifique), se verán en la penosa necesidad de negarla. 

Comoquiera que sea, los jóvenes del coro fácil deben de tener paciencia, no caer en la ansiedad, angustia y desesperación, en lo que cae el dólar —cosa de 10 o 12 años— y los precios del petróleo se nivelan —cuando toda la energía sea eólica—, porque el licenciado Peña dice que México va en la ruta correcta, lo cual debe ser cierto. La cosa es engrosar el ejército laboral de reserva con lumpemproletariado incluido.

 

jairo.calixto@milenio.com

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