Política cero

“Hoy se abren las puertas del infierno”

Así lo afirmó Siri, esa voz que te asiste con su sabiduría en el iPhone al responder la pregunta sobre lo que se celebraba ayer, domingo 27, que se recordará como el último domingo de julio de 2014 en que se abrieron las puertas del infierno que, según yo, se abren cada vez que alguien duda de las buenas intenciones del gobierno y del PRI sobre casi cualquier tema, incluyendo la reforma energética y en particular esta patriótica intención de absorber los pasivos de Pemex y CFE.

Bien afirma ese enorme estadista e inigualable filósofo tricolor llamado Camacho Quiroz, que solo a través de la ignorancia y de la mala fe se pueden criticar la noble intención de rendirle un justo homenaje a estas empresas para estatales que tanto se han sacrificado por el pueblo mexicano. Si somos una nación justa y sabemos reconocer a aquellos que han forjado el futuro de una patria más fuerte, lo menos que podemos hacer en nombre del Fobaproa, el Ipabe y el rescate carretero, amén, es convertir esos números rojos en negros, al fin que suman apenas dos billones de pesos. Digo, no podemos ser menos que los coahuilenses que están pagando el livin la vida loca de los Moreira, mientras los tabasqueños saldan las pasiones zapateras de Granier. Los líderes sindicales y sus familias necesitan seguir viviendo merecidamente cual pachás, ni modo que seamos tan miserables para condenarlos a vivir como tristes Godínez.

Hay que aprender de la generosidad del senador panista Javier Lozano, gran amigo de la lucha de clases, quien sin dudarlo externó que quienes señalan a su paisano Moreno Valle llamándole #GoberBala, lo hacen por envidia. Ya se sabe que el progreso no se consigue tolerando a los rijosos y a los subversivos que son intolerantes a sus balas de goma.

Ahora que Pemex y la CFE tienen que limpiar sus finanzas para salir a mar abierto cual pececillo tierno a enfrentarse con depredadores tiburonescos, requieren de nuestra solidaridad. No podemos en este momento ponernos sospechosistas y en el mejor estilo del PRD ponernos a juntar firmas para en vez de rescatar Pemex y la CFE como dictan los cánones de la decencia, tratar de “tirar” la reforma energética. Digo, ya el FMI dice que las reformas mexicanas son una maravilla, sobre todo porque se han hecho “sin crisis”, así que debe ser cierto.

A esos que abren las puertas del infierno con sus insidias antigobiernistas, debería aparecérseles Mamá Rosa para darles uno de sus famosos soplamocos.

 

jairo.calixto@milenio.com

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