Política cero

Haga patria, adopte un 'anarko'

Hay que reconocer que lo que en su momento fue un emocionante espectáculo, generador de expectativas, teorías de la conspiración, se ha venido convirtiendo en una aburrida y repetitiva confrontación. Lo que solía ser un show entretenido y atractivo se transformó en una cosa más decadente que la programación de MTV y de Telehit.

El clásico Anarkos vs. Polis ya tiene menos gracia que el América-Chivas y la "verdad histórica" de Murillo Karam.

Será porque ya nos sabemos el guión o porque todo se ha vuelto previsible (sobre todo los gritos mediáticos de quienes casi, casi piden la intervención del 27 batallón para confirmarle a la CIDH que México no es Iguala); o porque estas tristes escenas parecen más arregladas que las peleas de Kahwagi. Y es que no pudieron ni superar el chuchinero que dejaron los delegados salientes en el DF; o serán los dioses ocultos o será que ha perdido el Fua, pero el asunto que ahora es mucho más interesante la lucha por la captura de La Degolladora de Chimalhuacán que estos anarquistas que no conocen a Bakunin y sus archienemigos los granaderos, que los corretean como el Coyote al Correcaminos.

Si los que organizan este clásico de veras quieren mantener la atención del público hay que elevar el rating. Digo, algo bonito, que los anarkos en vez de que los agarren y luego los suelten y tengamos la ya muy predecible discusión sobre si son luchadores sociales o provocadores sin derecho a discernir, mejor que estos sean adoptados, por ejemplo, por la maestra Gordillo para que les organice un sindicato. También podrían ser convocados para que inspiren a la banda Genitallica en la confección de un excelso y nada cursi rap como el que le dedicaron a El Bronco en ondita de Llanero con solitaria; sí, para que en el video se vea a los encapuchados convertidos en boy scouts que sembrarán jardines donde había basureros.

Ahora que también se podría instaurar el programa "Adopta un anarko", con el fin de amaestrarlos para convertirlos en candidatos independientes que acaben de pulverizar más el voto. Si ya cualquiera aspira a esa instancia, los anorkos podrían cambiar las bombas molotov por bots que en las redes tachen a sus oponentes de populistas y antimultilateralistas.


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