Política cero

Graco, ese incomprendido

Pobre Graco Ramírez, es un incomprendido. Entre más datos duros ofrece sobre la vida idílica de mundo de caramelo que se puede experimentar en todo Morelos, sus súbditos, digo, sus gobernados, no parecen reconocer sus esfuerzos y, en vez de agradecer sus sacrificios por la seguridad, organizan complós en su contra.

Sobre todo cuando salen a marchar contra el nada grato de Graco con pancartas cursis como: “Peña, sálvanos de Graco El Inútil”. Eso casi supera a los mensajes aquellos de “Chapo, hazme un hijo”.

Digo, está bien que Graco es poco grato pero se ven mal pidiéndole al Preciso un comisionado especial cuando precisamente acaba de armar un complejo operativo en el Edomex. Y es que al parecer a don Eruviel Ávila se le olvidó que las inauguraciones son una parte del ejercicio de gobierno, no lo único. Además, ya se vio que en Michoacán la figura no ha funcionado del todo, con decirles que no pueden siquiera en contrar la manera de diferenciar a un templario de un autodefensa.

Lo bueno es que ya abatieron al Kike Plancarte (esta administración cuidadosa con los términos no mata, abate, que no es lo mismo pero es igual), para calmar a los críticos que un día y otro también dicen que la cosecha de inseguridad y violencia en la ciudad de la eterna balacera nunca se acaba.

Ya se sabe, la preponderancia es signo de intolerancia.

Incluso hay personas tan sin en cambio que en vez de quedarse en el estado a entrarle con plenitud al paraíso de la etérea primavera, no han acudido ni siquiera a las marchas que dice el gobernador que le arman grupúsculos de emisarios del pasado que no le perdona su estatura moral, sino que simplemente se mudan buscando quién sabe qué clase de paz y tranquilidad.

Los choznos de Zapata están como el Washington Post que anuncia cual novedad que la CIA practicó el más salvaje de los ejercicios de tortura durante el mandato de ese sensible personaje llamado George Bush Jr. (el mismo que puso al mundo como obra de Edward Munch, dando el grito). Y en vez de celebrar la manera con la que se defendía el american way of life en homenaje hiperviolento a Jack Bauer en la serie 24. Digo, no se entiende que para tener derecho a la seguridad en medio de tremendas amenazas terroristas, hay que sacrificar esa prótesis sobrevalorada que es la libertad. De Morelos a Washington, pasando por las leyes secundarias, es muy común que las sociedades no estén a la altura de sus estadistas.

jairo.calixto@milenio.com

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