Política cero

Gamboa y los pandas de Chapultepec

Cuando la Auditoría Superior de la Federación afirma, después de unas cuantas observaciones sobre el nivel de administración de recursos, que los gobernadores de las diversas entidades de la patria son una pesadilla financiera y administrativa (ya se sabe que Javidú Duarte & friends son el ejemplo más acabado), seguramente no se referían a El Bronco, góber folclórico y campirano que es como el Piporro, pero sin gracia. Una maravilla tenerlo como modelo a seguir en materia de candidatos independientes porque cuando uno cree que ya tocó fondo en lo que a maravillas discursivas se refiere, siempre encuentra la manera de elevar el nivel del debate. Ahora, con su aplomo de pony de verdad, este góber que se siente en una especie de spaguetti western con cabrito incluido, afirmó cual adelantado émulo de Norbeto Rivera que si los gays se querían casar que lo hicieran en Saltillo porque en Nuevo León era más que imposible y que de adopción mejor ni hablamos, que él es un hombre decente que no iba a permitir esas perversiones.

La clase de hombre premoderno que requiere el país para salir adelante. ¿Cómo es que no construyen en Monterrey un teleférico como el del Chapitas Eruviel en Ecatepec? (¿No es bonito que se hayan gastado mil 700 millones de pesos en un artefacto para que desde las alturas se pueda ver porqué esa ciudad es una de las tres peores evaluadas por sus propios habitantes, y hasta puedas observar las violaciones y feminicidios que hacen ver a Ciudad Juárez como un rincón amistoso con las mujeres). Para poder contemplar en todo su esplendor las grandes obras de este góber petocho que hará ver a su antecesor como un ser de luz. Y es que es admirable Rodry Medina, pues cuando ya creemos que me lo van a apañar, siempre se saca de la manga un pequeño amparo, en el mejor estilo del Padrote Padrés.

A gente como ellos, como Betito Borge, Chesarito Duarte, el ex góber de Zacatecas y demás personajes de esta plausible estirpe, nomás nunca los alcanza la karma police de la que hablan los de Radiohead que andan por México y que todavía no le piden la renuncia de nadie.

Claro que sin este tipo de personajes habríamos perdido el primer lugar en el ranking de países corruptos, según el Foro Económico Mundial. Algo que habría sido casi, casi como cruzazulear en una materia en la que hemos venido dominando con singular alegría. Por eso el tan cacareado Sistema Nacional Anticorrupción y su impoluto zar son un afrenta: están sustentados sobre una base cultural.

Bueno, ya si se empeñan, este sistema debería tener a manera de logotipo la imagen de Gamboa Patrón descendiendo en helicóptero en un área ecológica protegida, tal vez el santuario de los pandas en Chapultepec.

jairo.calixto@milenio.com

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