Política cero

Fría como el viento, peligrosa como el mar

Así está la situación en este mundo matraca, donde Berta como que quiere ya comenzar a bailar las calmadas. Cuando los aliados —ese Club de Tobi que tiene misiles y bombardea Raqa a discreción— no están amenazando a todo lo que huela a islámico como en los mejores tiempos de Bush después de las Torres Gemelas (a ver si no se les ocurre ir a tomar otra vez Bagdad para cerciorarse de que no hay armas biológicas, en tanto Bashar Al-Asad sigue jugando al satrapita), les da por cantar La Marsellesa y luego apretar botones rojos, azuzados en buena medida por los ultraderechosos como los Le Pen, que ya les anda por calzarse su propia capucha del Ku Klux Klan.

Mientras M. Hollande hace un llamado para que los parisinos recuperen su vida cotidiana y éstos salen a las calles como en aquellos días de la Resistencia, los del Estado Islámico se ponen peor que la señorita Laura ahora que le hicieron un cómic a su imagen y semejanza, donde le aplican la terapia Charlie Hebdo. O sea, solo ella puede someter a la gente a la ridiculización y el oprobio.

La otra yihad, a la que se unen grandes representantes del humorismo pando, como Donald Trump, que ya lo menos que exige es que los maten a todos (debe tener intereses en la industria armamentista, cuyos dividendos en la Bolsa están a la alza). Tampoco podemos olvidar a Sarkozy, el ex presidente galo al que ya le anda porque la Bruni y la Cassez saquen sus modelitos militares trés chic, luego de acusar a su predecesor de haber actuado muy tarde. Él, con gusto, hubiera declarado el estado de excepción desde que se cantó el primer rap en el Ecatepec de París.

Lo mejor lo vomitó la luchadora nada social, Tamara Sytch, que propuso "un nuevo Holocausto pero con islamistas". Luego dijo que todo había sido un chiste; sí, seguro que se lo contó Platanito.

Afortunadamente en México no hay cruzadas de por medio. Dice el góber Duarte que en Veracruz no pasa nada ni pasará; cuenta la señora Wallace algo que debe ser política ficción: que desde las cárceles se maneja la extorsión (hasta la de Charlie Sheen, supongo) y que con la firma de tratados con Filipinas, centro fundamental del desarrollo y la seguridad, por parte del licenciado Peña, ya la hicimos.

Y lo que más alienta el pensamiento positivo (además de que el PAN y el PRD insisten en quitarle el registro al Partido Verde) frente a la barbarie mundial, es que el senador Lozano aceptó su derrota jurídica con Darth Bartlet por daño moral, al ritmo de "Ya perdí, ni modo, me la como".

Se ve que se llevan pesado.


jairo.calixto@milenio.com
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