Política cero

Elogio de Matosas

Después de que a su equipo le apedrearan el rancho de manera harto significativa, lo primero que hizo el técnico del América, Gustavo Matosas, fue reconocer que algo estaba haciendo mal y que por eso había recibido dos bochornosas goleadas consecutivas. Y fue más allá: puso su renuncia a consideración de la directiva.

Esto dejó estupefactos a los directivos que estaban tanto o más desconcertados que quienes escucharon al secretario del Trabajo, Navarrete Prida, aventurar que luego de la experiencia esclavista de jornaleros en Baja California Sur y Colima, “hay delincuencia organizada atrás de la explotación laboral”. Claro, seguramente estaba leyendo El capital, de Marx, que algo sabía sobre la explotación del hombre por el hombre.

Algo que solo puede ser comparado con lo dicho por el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, quien muy ufano advirtió que la institución que atinadamente dirige “investigará sin filias ni fobias”, como si no fuera innecesaria la advertencia habida cuenta que la imparcialidad es la única moneda de cambio en el aparato electoral. A nadie se le hubiera ocurrido lo contrario, aunque secretamente extrañemos al IFE.

Comoquiera que sea, para los estándares nacionales, lo de Matosas es un hecho insólito: que alguien estuviera dispuesto a dejar una chambota con sueldazo solo por cometer unos cuantos errores es prácticamente imposible en México. Muy difícilmente algún político renunciaría a nada hasta que de plano los gendarmes derriben la puerta de su oficina. En ese sentido se asombrarían de la cantidad de funcionarios que, a pesar de haber sido corridos, se siguen aferrando al puesto como a un clavo ardiente. Incluso aquellos que fueron apañados con las manos en la masa y ni aún así se niegan a dejar el hueso.

Esperemos que eso no le pase al alcalde priista de Chihuahua, Javier Garfio Pacheco —su nombre lo explica todo—, al mismo que, a pesar de la propaganda estatal sobre la seguridad en el estado duartista, todos los días le aparecen asesinados en la ciudad (ahora fue el caso de dos jóvenes líderes panistas). Pues en una ceremonia de entrega de pantallas, recomendó a las mujeres que en vez de noticiarios vean telenovelas. Ya no aclaró si fue por asuntos temáticos o de credibilidad.

Pero de vuelta a Matosas, esperemos que su ejemplo cunda aunque al final el América no lo haya puesto de patitas en la calle. Admirable cuando al final afirma: “Tengo una manera (de jugar) y me voy a morir con ella”. Aunque lo goleen.

 

jairo.calixto@milenio.com

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