Política cero

El que pita primero pita dos veces

Mientras el chofer colombiano que nos llevaba rumbo al Aeropuerto John F. Kennedy nos regala una bonita grabación de carácter cienciológico para devolvernos la fe en la humanidad, pienso en la ruta que llevó al dotor Mancera a instaurar un silbato como medida para ayudar a las capitalinas a salvaguardar el pellejo en estos tiempos en que el manoseo, el acoso y el atraco están muy presentes en la vida pública, casi tanto como las marchas, plantones y mítines.

En este sentido, me gusta la manera en que el Nuño Artillero ha logrado demonizar estas cosas de la disidencia. Ahora mismo sería menos mal visto que te declararas trumpista de hueso colorado, a que muestres cierta empatía por la CNTE y medio critiques la reforma educativa que, gracias a los buenos oficios de la propaganda oficial, parece palabra de Dios.

Comoquiera que sea, nada más lógico que un silbato salvavidas como kriptonita para el alma de los viejos cochinos: si vas en el transporte público, cada vez más socorrido ante el milagro de la reproducción de las contingencias ambientales, principalmente las mujeres podrán alertar a las autoridades en caso de peligro.

Con la relación que se tiene en México con el pito y sus sonidos, se contribuye generosamente a la seguridad de nuestras compatriotas. Primero porque al sonoro rugir del silbato, los rateros y acosadores de volada van a ponerse a buscar al árbitro para reclamarle la tarjeta, dándole a la víctima tiempo de escapar. Algunos malandros más desorientados buscarán el lugar donde pintaron la raya Comex para hacer la barrera frente al tiro libre directo; ya con eso te da chance de poner pies en polvorosa.

Lo malo es que ante el pito, mucha gente responderá como perros de Pavlov y comenzará a buscar al árbitro para mentarle la madre.

Y lo peor es que tomando en cuenta la decadencia en la que vivimos con la consecuente falta de valores patrióticos y civiles, no faltará quien decida de cualquier manera que le vale literalmente pito el pito de Mancera y se dedique a hacer de las suyas pasándose por el arco del triunfo tan espléndida medida.

Una medida inteligentemente basada en una fuerza superior de la cultura mexicana: la música de viento.

Ya lo cantaba la legendaria banda ochentera Kaka de Luxe: "Toca el pito / Toca el pito/ que en un momento a tu lado estaré".

Lo bueno que en la CdMx casi ni se da el albur.

jairo.calixto@milenio.com
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