Política cero

Duarte, como Alejandra Guzmán

Un gran truco para ilusionistas profesionales es el que aplica el PRI en estos días en Veracruz ante el peligro de perder las elecciones. En vez de continuar con la clásica defensa de su sátrapa del momento, recurrieron a la psicología al revés para supuestamente desmarcarse del góber Javiercito Duarte, cuya popularidad es como la del zika.

Por eso, con la anuencia del gobernador, como él mismo ha revelado en un acto profundamente legarretesco, se puso de acuerdo con el candidato Yunes (no Yunes su eterno enemigo, sino el otro Yunes que es primo de Yunes y que está con el PAN, no con el PRI, y que ya dijo que al igual que su pariente Yunes también metería al tambo a Duarte como quedaron que dijera) para que hiciera más crispante su animadversión. Algo que se vio reforzado con las declaraciones de Don Beltrone, líder del PRIcámbrico temprano, quien de manera extrañamente vivaz y dicharachera, y ante los datos de la Auditoría Superior de la Federación que hablan de un desfalco putrimillonario en la entidad, adelantó que Duarte tendría que rendir cuentas. Claro, nada más de habladas porque en ese instituto político lo que sobra es disciplina y solidaridad como podemos recordar en películas como Salvando al soldado Moreira, La cabalgata de los Salinas y Agarren a López por pillo.

Acá pura estrategia política del más alto nivel, no como Fernando Gómez Punk, que con tal de desacreditar a su ex jefecillo Jelipillo Calderón, evocó la tarde remota en que se echó un churro y aun así llegó a Gobernación.

Por eso no me imagino a los priistas haciendo escarnio de otro distinguido priista de pura cepa. Ya a la hora buena nos van a salir con lo que todos en realidad sabemos en nuestro fuero interno: que Javiercito Duarte es un demócrata, un defensor de las causas de la libertad de expresión, un angelito de la guarda, dulce compañía, que como hacen los grandes de la criminalística nacional primero estigmatiza y luego ni averigua.

En el futuro cercano no muy lejano, cuando Duarte sea el único que pueda periscopear, se tomará selfies con los policías para que le perdonen multas, como Alejandra Guzmán. A él nunca le pasará lo que a Chiflano Aureoles, que luego del escándalo del helicóptero del amor, Belinda lo dejó abandonado como a sus mascotas exóticas.

De Javiercito, Fox no dirá lo que dijo de Trump: "Que EU va a fracasar si queda en manos de ese loco". Y de ser la mala suerte, que no me lo apañen como al Yorch del Che Guevara.

jairo.calixto@milenio.com
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