Política cero

Donald Trump, primero estigmatiza y luego mexicaniza

Sentado espero la nota diplomática de la cancillería para responderle a Donald Trump —uno de esos millonarios que como dicen los españoles de Podemos: “Usan la ingeniería fiscal para no pagar impuestos”— su más reciente declaración que supera de lejos a la del Papa pues primero estigmatiza y luego mexicaniza: “México ganó el Oscar porque es la nación que más estafa a Estados Unidos”.

Pues ¿cuándo hizo negocios con los Abarca de la Parca?, ¿cuándo le negaron una plurinominal? o ¿cuándo metió su lana a Ficrea o le aplicaron una moreiriña? o ¿cuándo le amañó un partido el Vasco Aguirre?

Mientras esto ocurre, debo hacer una confesión: la veldá, veldá, siempre creí que la única manera de que los mexicanos de manera unánime se pudieran poner de acuerdo era para gritarle ¡Puuuuuuuuutoooooooooooooo!, de manera impresionantemente coordinada como los coros del Ejército Soviético cantado “La Internacional”, al portero del equipo contrario en los estadios de futbol.

Ahora veo que los partidos políticos,  PRI-PAN-PRD que son más caóticos que una piara fuera del corral, me han callado la boca al romper todos sus ritos habituales de apareamiento en lo oscurito para dejar las luchas intestinas, las discusiones bizantinas y las noches libertinas, y conseguir la tan anhelada ¡Unidad! ¡Unidad! ¡Unidad!

Así, reconocieron lo imposible: que en efecto en México hay corrupción y que no está focalizada; que para combatir la corrupción los partidos tendrían que estar dispuestos a ver menguadas sus fuerzas vivas pues, luego del lavado con lejía y  carbona, puede que no quede ni el último de los mohicanos; y tercero, apoyar a la Auditoria Superior de la Federación con armamentos, dientes y herramientas pues, como dice su titular, “los peces gordos no son tontos”, darle fuerza a la extinción de dominio para que los pequeños palacetes habidos de manera dudosa  sirvan para solventar “Año de Hidalgo”.

 Además de la imprescriptibilidad de los delitos cometidos en contra del erario para que los corruptazos siempre sientan peligros en el callejón.

Ya lo único que nos hubiera devuelto la fe en las instituciones, es que todas estas nuevas disposiciones fueran retroactivas.

Digo, nada más por ver la cara que pondrían un montón de ex presidentes, ahí como cosa suya. 

Chale, o le declaran la guerra a Trump que me ofendió más que Sean Penn, o me lo declaran Zar Anticorrupción porque se ve que algo sabe del tema.

Estaría padre que a cada corrupto que mande al tambo le gritara: “You´re fired!!!”

jairo.calixto@milenio.com

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