Política cero

¿"Don Beltrone" no lo habrá hecho adrede?

La verdad, a mí cuando me encuestan miento. Miento madres, porque te quitan el tiempo con un montón de preguntas aburridas y sin gracia que, por muy avaladas que estén por un grupo de expertos, sí suenan como sacadas de la manga del muerto. Y también miento porque es divertido ponerlos a parir chayotes, como cuando en la facultad pasaban la lista y en vez de poner tu nombre ponías el de Louis Althusser o el de John Keynes o Doroteo Arango para darle relumbre a la nómina estudiantil y joder a los maestros, que al final terminaban por reírse al saber que tenían entre sus pupilos a José de Arimatea.

Además es lógico que la gente le mienta a las encuestadoras para generar falsas expectativas, llevar a los políticos a cierta confianza y luego dejárselas caer perronamente.

Por eso siempre que me aborda un encuestador afirmo con la seguridad de un político que sí, claro, voy por el Chikiliquadri, que es el mejor, un ser de luz; o claro, Omar no sabe Fayad; o Corral es malo, uy qué malo, hay que comprarle su león.

Hay veces en que la mentira puede lograr escenarios fabulosos como el que nos han proporcionado estas elecciones, donde los vociferantes voceros de la oficialidad quedaron como sanbueyes. El PRI y los ninis verdes que ya se sentían los muy muy, se ven de pronto sometidos al oprobio y el imperio del meme abrasador. De hecho ya no se sabe quién ha chillado más, si don Beltrone que con esto pierde para siempre su última oportunidad de llegar a Los Pinos o #LordRollsRoyce, que perdió estilo y arrogancia cuando lo llevaban al penal de Santiaguito.

Y es que, la verdad, se necesita estar muy mal como para creer en las encuestas, sobre todo en las que pagas y cuchareas. Digo, hay que ponerle un poquito de sospechosismo a las cosas. Sobre todo cuando proteges a los más avanzados satrapitas de la nación.

O sea, qué le costaba a los choznos de don Plutarco un poco de sentido común y, como estaba previsto desde el principio, irse en contra de Javiercito Duarte no solo por impresentable sino también por indefendible. Como la misma ruta les funcionó con Catémoc Gutiérrez, el rey de los topo gigios en el entonces PRI-DF, al que primero lo iban a echar a los perros y luego lo defendieron como si fuera virgencita y regara las flores, pensaron que con los dos Duarte, Egidio y Beto Borge iba a pasar lo mismo.

Y no.

Y es que lo peor es que con tantas malas noticias, lo único que consiguieron fue que al licenciado Peña se le alteraran los nervios y lo pusieran al nivel de irritabilidad de cualquiera de los ciudadanos que votaron porque los peces gordos sean cazados por los balleneros de la justicia. Hasta parece que don Beltrone lo hizo deliberadamente.

No se vale. Los mexicanos mentimos porque nos educamos con Lupita D’Alessio, y para no ser menos que los políticos.

jairo.calixto@milenio.com

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