Política cero

¡Dios mío, hazme priista, por favor!

Mal  hacen los coahuilenses en caer en las trampas del sospechosismo solo porque un dudoso periódico de Texas ha soltado la especie de que hay un grupo de ex colaboradores del gran Humberto Moreira, ex rey del reguetón, que han venido lavando desde esa ciudad fronteriza aquellos 35 mil mdp que surgieron por generación espontánea y que hoy de manera mágica están más desaparecidos que la osamenta de Muñoz Rocha.

Más aún cuando el mismo gobernador, hermano del distinguido priista, afirma categóricamente que el estado no puede estar mejor (en Coahuila, cuenta, todo es alegría y buen humor, progreso y felicidad) y que lo poco que sabe del tema lo ha leído en la prensa.

Por supuesto, con el licenciado Peña y sus reformas esto va viento en popa, tan así que no hace falta aumentar el salario mínimo, como piden los populistas, pues además ya avisaron los choznos de los Chicago boys que eso solo acarrearía el Apocalipsis en forma de inflación y terror en los inversionistas. Bueno, antes que eso, los yuppies de hoy preferirían usar la tarjeta Iave para pasar por alguna caseta de cobro que, gracias a la buena planificación de Capufe y los concesionarios, se transforman en una pesadilla. Es más fácil ser niño inmigrante no acompañado y cruzar a nado el río Bravo con un montón de policías fronterizos disparándote balas de goma de origen poblano, a pasar una caseta en cualquier carretera de la patria.

Digo, no es que uno se ponga exquisito (no, ya sabemos que en México impera la lógica de la Línea 12, o la del comisionado Castillo que, justo cuando creíamos que tenía en paz Michoacán, se le ocurre dejarle de pagar a la Fuerza rural que ahora amenaza con volver a ser autodefensa), pero un poquito de eficiencia no estaría mal, aunque sea nomás a ver qué pasa. Igual y hasta nos gusta.

Por eso cuando afirman altos funcionarios que el ébola no es un peligro para México, me acuerdo de Vallejo & Family y solo le pido a dios que no le seamos indiferentes.

Así solo confío en el góber Moreira que ante las insidias él anuncia que en Coahuila no hay impunidad. Algo que debe de haber aprendido de Camacho Quiroz, otro invaluable compatriota quien después de deslindar al PRI que atinadamente dirige del hijo del Gollum de Morelia (claro que nunca hubo cogobierno con La Tuta), pasó a exaltar la figura del señor de los Topo Gigios, don Catémoc Gutiérrez, de manera merecidísima y a niveles de estadista, junto al que palidece Reyes Heroles. ¡Dios mío, hazme priista, por favor!

jairo.calixto@milenio.com

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