Política cero

Diga no a la austeridad republicana

Pensé que con el advenimiento de un régimen cargado de maravillas y buenos augurios, donde el señor don licenciado Peña nos ha demostrado que sí se podía mover al México artrítico e inamovible que nos heredó el calderónico Jelipillo que cruzó el pantano y lo dejó peor, ya nos íbamos a despojar de todos los tabús que venimos cargando cual pípilas en El laberinto de la soledad esquina con Congreso de la Unión.

Todo con la misma felicidad con la que la migra yanqui soltó a Gastón Azcárraga, cuando por menos de eso —no traer la visa refrendada—, a cualquier compatriota lo mandan a Arizona a una terapia con el sheriff Arpaio.

Qué bueno que ya está libre porque tenía con el Jesús en la boca a su carnal Javier Lozano, que seguro estaba haciendo la vaca para la fianza.

Como sea, si nos quitamos los atavismos medievales del oceanográfico Pemex y se le abren las puertas a Chevron; y si en materia de leyes secundarias nos aplicaron la enchilada completita (hermanados con el PRIcámbrico temprano, nuestros llaneros solidarios del PAN y el PRD le dijeron no a las candidaturas comunes, y a la segunda vuelta, no les vayan a dar la ídem), a ver si de paso nos quitamos de encima el lastre de la austeridad republicana.

Por ejemplo, no puede ser que haya problema porque unos maestros ganan más que el Presidente digo, ni que fuera Salinas. Y luego chillan solo porque cientos de centenarios llamados Lupitos siguen cobrando en la nómina de la SEP, debidamente pastoreados por el SNTE, siendo que deberían estar orgullosos primero de que aún sean útiles a la patria, aunque sea en calidad de aviadores.

Les molesta, también a cuentachiles y envidiosos, que Korenfeld, titular de Conagua, sea el orgulloso portador de un reloj de a millón de pesos. Antes al contrario, deberían admirar al funcionario porque es un valiente que no teme que se lo vayan a robar, como a Navarrete Prida, alguna banda dedicada al rubro de los símbolos de estatus de nuevo rico; y tampoco se arredró al sacar a pasear una molleja que a leguas se le veía la leyenda “Solo para papalords”. Otra. Deberían alegrarse porque a los magistrados electorales se les otorgara, por obra y magia del PRIcámbrico temprano, una pensión vitalicia. Incluso los más envidiosos dicen que se trata de un maiceo anticipado de campaña, cuando en realidad es un acto de justicia: hay que igualarlos con aquellos magistrados indemnizados por El zar de los casinos. No se vale discriminar. Bola de cuentachiles.

 

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto