Política cero

Despenalizar la corrupción

La corrupción nos quiso gobernar y nosotros le seguimos la corriente. Ejemplos cercanos como el de Oceanografía y Hewlett Packard o Siemens en Pemex, la heroica Línea 12, los troches y moches en el PAN, el apañón del ex góber Reyna y la interminable lista de funcionarios relacionados con el crimen organizado lo firman y lo cumplen. La corrupción es el bálsamo que lubrica los oxidados engranajes del sistema de abusos y costumbres que componen el mito genial de la mexicana alegría.

Es por eso que ante el Congreso de la Unión propongo la legalización con grado del Águila Azteca de la corrupción. Sobre todo en estos tiempos en que se busca legalizar hasta las leoninas reformas secundarias en materia de telecomunicaciones, debemos construir los liderazgos, los consensos y coadyuvar al maroyiteo para que la corrupción sea elevada a rango constitucional con los andamiajes legales y jurídicos más allá del laberinto del solo con mi soledad, solo sin tu compañía.

De esta manera matamos varios pajarracos de un tiro: el aburrido espectáculo de melodramas moralinos, los montajes a la García Luna Productions que danzan penosamente alrededor de un fenómeno circense tan mexicano como la corrupción que ya debería tener denominación de origen como el Tequila y su valentía en una fiesta de dicha y color. Ya basta de comisiones, promesas de investigación caiga quien caiga.

Así, los protagonistas de la corrupción no tendrían que cometer sus actos a escondidas, de manera vergonzante, con temor a ser cachados y aturdidos por los inquisidores de la moral. Que la ciudadanía se deje de atavismos medievales y  realicen con tranquilidad la transacción con el policía que lo orilló al orisha, el maiceo de funcionarios que de eso piden su limosna, o en la obtención de jugosas negocios vía la licitación amañada.

Digo, nos ahorraríamos los intentos de regular el internet como en Venezuela, las concertacesiones no serían en lo oscurito y hasta la Femexfut se transformaría en productora de videos como el muy tarkovskiano donde Moderatto y El Piojo nos orillan a extrañar al equipo tricolor, que tiene corazón y en la cancha lo demostrarán.

Además, con la legalización de la corrupción los corruptos pagarán impuestos por sus pingües ganancias, tendrán derecho a unos PRIvados en las instalaciones del partido tricolor en el DF, con la grata compañía del señor de los topo gigios, el inmarcesible Catémoc Gutiérrez.  La corrupción os hará libre, compañeros. (Aplausos).

jairo.calixto@milenio.com

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