Política cero

¡Al "Cuau" no se le para!

Desde los tiempos en que el inefable Charly Salinas de Gortari puso de moda las huelgas de hambre con agua Evian (sí, amigo millennial, aunque usted no lo crea, el glamoroso y temible ex presidente, quien según El Peje, es el líder de la mafia en el poder, alguna vez se puso la bandera rojinegra como si fuera uno de esos obreros a los que ni veía ni escuchaba), no se había visto a ningún huelguista de tan altos ingresos como Catémoc Blanco entrándole con tanta fe al lucha-lucha-lucha no dejes de luchar.

Cansado de infundios y persecuciones que lo llevaron a decir “estoy hasta la madre” y ponerse a llorar (es que la cosa ha pasado de 100 mexicanos dijieron y La Candidata, pasando por La hora pico) el ex jugador todavía fue sometido a una prueba superior más allá de lo que pudo haber experimentado en aquellos escándalos con la Nacha Plus: el sumun de la traición en forma de juicio político que le interpusieron gachamente solo por formar parte de un dudoso espectáculo con el PSD de Morelos, comandado por unos fulanos que aspiran a ser los Duarte de la Ex Hacienda de Temixco.

Lo bueno es que con la misma fuerza con la que ha luchado contra David Faitelson a lo largo de su vida, va a contrarrestar a sus enemigos a cuautemiña pura.

Por supuesto que muchos canallas dirán que la huelga de hambre será una dieta disfrazada para regresar al futbol que sigue adoleciendo de un jugador de su categoría creativa e inesperada que festeja de a perrito haciendo pipí.

Seguro que con su habilidad para el qué-qué-qué-qué-que-quéeeeee, va a salir del atolladero contando una historia como la de los familiares de los agresores de Ana Gabriela Guevara, que dicen que en realidad la muy masoquista cara de velocista solita se aventó para maltratar las finas patrullas de estos trogloditas. Nada más falta que dijeran que no se valía que una mujer se quisiera poner al tiro con cuatro hombres, pues qué se cree.

Algo como lo que le pasó a María Barracuda, cantante de la banda Hot Dog, que después de denunciar el ataque del que fue víctima, en redes sociales los más barbajanes la amenazaban groseramente por impedir la diversión de los adictos a la violencia de género y la fanaticada del femincidio, cuyo machismo es proporcional a las porciones de ácido fólico.

O que siga el plan para ganar popularidad del marido de Anahí, el nada gracioso de Graco y el rey del tubérculo poblano, Moreno Valle: cubrir la patria con sus hermosos y apolíneos rostros.

¡Al Cuauh no se le para, no se le para el camión!

Nos vemos hasta que se acabe este maldito 2016.

jairo.calixto@milenio.com

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