Política cero

Corro, vuelo y me acelero

Como diría el maestro Jerry Seinfeld no hay nada más entretenido que la histeria colectiva. Por eso, cuando el lábaro patrio caía derrotado en pleno desfile militar a causa de la insurgencia temible de imponderables, neuras y agoreros del desastre, de inmediato comenzaron hablar de señales del advenimiento de una catástrofe de tintes bíblicos en rechazo a las sacrosantas reformas que nos dieron patria, esperanza y caridad.

Afortunadamente, esta serie de especulaciones sospechosistas fue borrando los dichos de quienes lamentaron durante la ceremonia del Grito que los policías que resguardaban el estacionamiento del Zócalo catearan a los niños, como si estos al grito de un soldado en cada hijo te dio no pudieran cometer algún acto subversivo muy de anarquistas-darketos-punketos-rockeros.

¡Ya ven cómo está la juventud de descarrilada!

Como quiera que sea, no es por nada pero en materia de histeria están los panistas. Sobre todo cuando el señor Treviño, que se niega haber descendido del chango, no ha parado de vomitar disculpas y lamentos sobre sus comentarios macacos sobre Ronaldinho. Tan rocambolescas son sus explicaciones que solo pueden competir con los dichos de la esposa del gobernador priista de Durango, quien afirma que la homosexualidad es una enfermedad (supongo que aquí se contuvo antes de hacer comparación con el ébola). Ya en su desesperación, el ex secretario de Desarrollo Social de Querétaro pidió que no se lastimara a su partido por culpa de sus estupideces, algo que se prestaba a la burla pues en los festejos de sus 75 años, en el PAN parece haber una competencia en esa materia, cosa que confunde a la opinión pública y nos hace extrañar los portentos intelectuales del ex presichente Fox que, junto al padrote Padrés, que es preso de la cárcel de su presa, es un verdadero estadista.

Aunque para estadistas, Felipe Calderón, que en reciente entrevista reconoció que su plan maestro de seguridad se fue al traste por la falta de cooperación de los gobiernos locales que o estaban maiceados o se hicieron como Tío Lolo. Sí, claro, pero si no los hubiera negado como a los niños de la guardería ABC y si no se hubiera rodeado de un montón de buenos para nada bien podía haberles aplicado a estos apátridas aunque fuera un michoacanazo o hankazo que no fuera fallido.

Pobre PAN, tan lejos de Dios y tan cerca de Montana y Oceanografía.

Con estas histerias, corro, vuelo y me acelero.

jairo.calixto@milenio.com

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