Política cero

Cómico-fársico-electoral

No les digo, ya la gente es capaz de creer en cualquier cosa. Quién sabe por qué extraña razón solo atribuible al sospechosismo por todos tan temido, como el chico temido, hay quienes piensan que todo esto de la iniciativa del licenciado Peña sobre el matrimonio igualitario no es en realidad un asunto de convicción por la defensa de los derechos de una minoría, sino una argucia política para rebasar por la izquierda y quedar bien con el pensamiento progre y de paso quedar como adalid de las causas justas.

Y todavía suena más alucinante que se diga que todo estaba planeado, y que ahora quieren usar la supuesta relación de la derrota electoral con el matrimonio gay (que hasta le alteró los nervios al nada homofóbico Emmanuel y su chica guarumo), para hacer lo de siempre: dejar las propuestas vanguardistas abandonadas en el agujero negro de San Lázaro, como ha ocurrido con la mariguana y el muy sobrevalorado Sistema Nacional Anticorrupción.

Digo, si Javiercito Duarte (quien ha de creer que tendrá un respiro con el apañón al puerco que agarraron como Porky en España), Moreira, César Duarte y El Padrote Padrés dicen que no hay corrupción, debe ser cierto. Pura gente buena, prudente, sensata, humilde y frugal.

Así que el tema no es, desde luego, como ha dejado entrever Panchito Labastida, ese gran intelectual, la razón por la cual el PRIcámbrico temprano fue vapuleado en las urnas casi al nivel de Jelipillo al final de su sexenio con narcoguerra incluida. (Por eso se entiende que Margarita se quiera deslindar de su apellido.) Así que en realidad es que al partido tricolor le costó caro su preclaro vanguardismo, tristemente incomprendido.

Además, nadie es tan listo como para armar todo ese tinglado cómico-fársico-electoral, con una pequeña ayuda de las fuerzas más mochas de la patria.

Lo bueno es que siempre tendremos a la noble Chayito Robles para explicarnos quienes son los verdaderos adalides de la modernidad. La presente administración siempre busca estar a la vanguardia (algo que se confirma con las impecables y nada cavernarias reformas estructurales ni mucho menos la que de manera tan heroica encabeza el Nuño Artillero en materia educativa), solo que México, más allá de la CdMx, no está preparado para salir del medioevo. Ya será para la otra.

Al gobierno federal le pasa con estos temas tan open mind, lo que al Chapo Guzmán que no quiere ser extraditado a Estados Unidos, sobre todo al ver cómo regresa sin gloria a El Güero Palma, su brother, que luego de unos años en el tanque gringo se ve triste, ojeroso, chimuelo y con hemorroides.

Así no se puede.

jairo.calixto@milenio.com

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