Política cero

“Cómete un tubérculo poblano y te vas”

Ya no se sabe quién tarda más en reaccionar, si la PGR a la hora de investigar el livin’ la vida loca del velociraptor Javidú que, qué casualidad, apenas le descubrieron que se llevó hasta los mingitorios y sin echarles Maestro Limpio (¿en qué momento descubrirá un góber precioso que no tiene llenadera?); o los de la sacrosanta Iglesia católica, apostólica y romana de que algunos de sus sacerdotes son entusiastas émulos del Padrote Maciel, cómo es el caso del padre Silvestre Hernández que era, ni más ni menos, el Calígula de la Arquidiócesis de Oaxaca.

Digo, se comprende que estas grandes instituciones tienen mucha chamba, pero creo que disponen de suficientes mecanismos y sistemas de detección como para que se dieran cuenta de qué hay algo podrido en Dinamarca. Están como aquellos que todavía no se han dado cuenta de las aspiraciones presidenciales del próximo góber petocho, Moreno Valle, cuya encantadora y sonriente imagen de papalord se puede ver hasta en Timbuctú, donde debe haber mucho poblano.

Alguien le debería explicarle que estas campañas no son bien vistas por el electorado. Ya le ocurrió al marido de Anahí, cuya propaganda en el todavía DF fue intervenida furiosamente con gallitos ingleses y toda la cosa. Digo, tanto Javidú como el muy Silvestre pederasta pedían a gritos que los apañaran, los metieran al tambo y los sometieran a vejaciones indecibles. O sea, dejaron toda clase de pistas e hicieron hasta lo imposible para que los agarraran con las manos en la masa, pero al parecer ninguna autoridad se tomó la molestia de darles gusto.

Algo también parecido a lo de César Yañez, brazo derecho de AMLO que, pecando de ingenuidad, pidió ayuda al gobierno de Puebla para apoyar a su mujer, cuando era lógico que lo iban a torcer vil y gachamente. Lo grabaron, lo quemaron; solo faltó que le dijeran “cómete un tubérculo poblano y te vas”. Lo que tenía que haber hecho César era aplicar la psicología inversa y en vez de pedir la libertad de su chica, exigir que la refundieran como si fuera la Mataviejitas. De seguro que la soltaban de inmediato y no estaría entambada desde hace siete meses.

Como quiera que sea, a ver si con los cambios la PGR deja de ser el Cruz Azul de la impartición de justicia y por lo menos se acerca al nivel de capacidad de reacción del PAN en el caso del Padrote Padrés.

Y en cuanto a la Iglesia, quizá solo le quede un remedio para su club de adictos a la estimulación temprana: hacer como Chesarito Duarte, que prometió una presa y lo cumplió para arrojar a todos esos padrecitos cochinos adentro y luego llenarla con agua bendita a ver si se exorcizan.

Solo no le vaya a pasar como con el PRI de Veracruz, donde quieren expulsar a todo los coludidos con Duarte; podrían quedar muy pocos para cerrar la llave.

jairo.calixto@milenio.com

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