Política cero

Chiquitos pero matones

Como ha estado sospechosamente silencioso, lo cual está bien porque así genera el debido suspense después de la sobredosis que tuvimos de su clarificadora exposición discursiva, tengo la impresión de que don Aurelio Nuño fortalecerá sus posiciones al decir que la reforma educativa, en un futuro cercano no muy lejano, impedirá que existan personajes como el chico sicario de Morelos que presuntamente participó en el asesinato de la alcaldesa de Temixco y en cuyo teléfono se encontraron videos e imágenes que horrorizarían a cualquier asesino serial de esos que se las dan de muy, muy.

Digo, no tienen nada que ver las salvajadas del capitalismo salvaje a la mexicana con las salvajadas que estas legiones de niños matones, que no tuvieron una educación de excelencia como la que propone el gobierno federal. Por eso es triste que se soslayen estas cosas y que muchos oportunistas desde la histeria (el principal instigador no es El Peje, como se podría sospechar, sino The New York Times, que en sus editoriales hace ver a la presente administración como si fuera la de Maduro en Venezuela, no se vale) quieran plantear que esta clase de émulos de Chucky son producto de un sistema que no ha generado las suficientes oportunidades de desarrollo, que no ha contribuido a paliar la sobredosis de impunidad, la falta de transparencia y la corrupción.

Bueno, el dólar a 18 pesos se compra por separado. ¿No es bonito haber visto cómo a esta moneda le crecen pelos y señales hasta llegar a la mayoría de edad?

No hay nada en la patria que nos pudiera llevar a pensar en algo así como el papel del Estado mexicano en la transformación de los niños en sicarios, como El Ponchis.

Por eso al ver estas cosas uno se "regordea", como dijo el licenciado Peña por cómo lo recibieron los veracruzanos encabezados por el nada portátil góber Duarte.

Y sí. Comoquiera que sea, es muy probable que si estas reformas educativas no hubieran encontrado tanta resistencia entre los sospechosistas y el magisterio contestatario, criaturas del averno como este matarife de los que el nada grato de Graco decía que no existían en el estado que atinadamente gobierna, y que conocen más formas bestiales de descuartizar que las tablas de multiplicar, seguramente habrían sido proscritas.

Muchos están horrorizados por que estos niños hard core andan sueltos en los otrora encantadores balnearios morelenses. Y hay razón, dan más miedo que la sonrisa de La Barbie, el mostacho de El Chapo y la policía de Iguala y Cocula. Pero con las reformas estructurales y el mando púnico ya nunca habrá en la patria niños sin amor.

jairo.calixto@milenio.com
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