Política cero

¡Chikungunya, haz que huya!

El gobierno federal tiene la mala costumbre de convertir sus campañas de comunicación en una especie de generador de angustias y delirios de persecución. En ese sentido nadie puede olvidar aquella del #Yacholecontusquejas, que a fuerza de repetición parecía regaño de doña Florinda. Se ganó el rencor de la sociedad en su conjunto, no se crea por su llamado a la superación personal ante las problemáticas de la patria.

Así con ese mismo ímpetu se nos arroja sin piedad el hoy tristemente célebre "Haz que huya el Chikungunya", cuyo efecto es inversamente proporcional para el que fue creado, pues, entre el ritmo reguetonero y machacón, más la infame letra de rimas chafas, que parecen obra de Aleks Syntek o de Emilio Estefan, genera un estado de ánimo tal que preferirías que una nube de moscos te atacara hasta dejarte patitieso antes que seguir escuchando tal infamia.

Si las autoridades verdaderamente quieren acabar con este nuevo peligro para México, se podrían hacer muchas cosas antes que seguir transmitiendo ese monumento a la infamia musical que te hace revalorar a Arjona y a Pitbull.

Digo, se podría mandar un pelotón de federales a enfrentar a los moscos como si fueran temibles normalistas de Ayotzinapa, para que vean lo que es bueno. Misión a la que podrían también ayudar los policías que, según ha reconocido la SSPDF, aplican ciertas formas de tortura.

Ojalá y no sea como la que le aplicaron al licenciado Peña al regalarle un libro sobre la casa blanca.

También se les podría pedir al secretario del momento, Aurelio Nuño, que con la misma mano firme con la que lucha contra la CNTE, con orden de aprehensión en mano, arroje a los no-me-moleste-mosquito a cárceles de altísima seguridad.

En lo particular yo le pediría apoyo moral a don Robero Deschamps; si convenció al sindicato de Pemex de convertir el sistema de pensiones en mina de carbón, puede lograr que estas sabandijas bailen al ritmo de "Mosquito bilingüe", de las Flans.

Estos moscos no coadyuvan; deberían de aprender de la escritora Laura Esquivel, que en su calidad de diputada federal por Morena teje durante las sesiones del Congreso (ya hasta le pusieron #LadyChambritas) para recomponer el tejido social.

No me moleste, mosquito, mejor que huya el chikungunya.

jairo.calixto@milenio.com
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