Política cero

¡ ‘Chiapanízate’, mi ‘Piojo’!

Mi admiración total por el Piojo Herrera. Sobre todo porque en vez de derramar neurosis sobre el Partido Verde, que fue el que en realidad le echó la maldición desde el primer tuiteo chiapanizado, decidió irse sobre Martinoli para demostrar que de la ira al “ira, ira” solo hay un paso.

Algo que solo es comparable con la devoción que siento por el esposo de Anahí que, a pesar de gobernar atinadamente uno de los estados peor evaluados en materias de seguridad y administración de sus policías (extraño, pues ni el subcomanche Marcos habla mal de él), que además tiene el honor de encabezar la producción de pobreza (de esa que Chayito Robles ha confirmado como mito genial), ganó las elecciones con carro completo.

Como quiera que sea, y en contra de lo que dicen sus Salieris, el Piojo es un dios para sí mismo. Y tan congruente que, a pesar de haber sido linchado por un montón de malagradecidos, aseguró que volvería “para ser el mismo”. Eso después de reconocer que se equivocó, ofrecer sus disculpas por los actos que desembocaron en su despido y agradecer a quienes lo apoyaron (especialmente los hermanos Dos Santos, profesionales en el arte de tropezarse con cáscaras de sotol).  

O sea, aplausos. Mientras otros buscarían una terapia de autoestima con el PRD, que quiso infructuosamente fusionarse con el Partido del Trabajo (ya cuando el PT te rechaza lo único que le falta a los chuchos en su desesperación es convocar al PPS y el PARM), el ex técnico nacional amenaza con regresar al ritmo de “yo soy quien soy y no me parezco a naiden”.

No anda con jaladas de que se va a reinventar, como el PRI, que se vende como el nuevo PRI (“¡Adicionado con 3% más de democracia, amiguito!”); ni que está por la apertura y la inclusión, como el PAN (tanto así que dicen que 46% de su nómina también está afiliada a otros partidos, igualito que Fox y Calderón que eran priistas de clóset). No; el Piojo, al igual que Juanito, sabe que la única forma de cambio es la que incluye un camión de mudanzas.

De ahí que me entristezca que Miguel Herrera, con este despido injustificado por no tomarse su Ritalín, haya perdido 20 millones de dólares que, sumados a lo que había acumulado con tanto infomercial, le hubieran ayudado a estar en la lista de millonarios de Forbes. Sí, ahí donde ha llegado con todo derecho la primera dama, aunque le rechinen los dientes a los envidiosos.

Cuando el Piojo, vestido de Cristian Castro, sea presidente del Verde, con un poco de ayuda de su pequeña conseguirá que el INE le condone las multas.

jairo.calixto@milenio.com

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