Política cero

Bob Dylan le arrebató el Nobel a Arjona

Solo porque nos enseñó a tocar las puertas del cielo, a rodar cual piedras rodantes y a buscar las respuestas que están en el viento, ¡aleluya! por el maestro Bob Dylan cuya inmensa y penetrante poesía ha sido celebrada al fin por la Academia Sueca. Lamento que muchos seudocomediantes de esos que comentan que Murakami es el Cruz Azul de la literatura (un chiste más manoseado que los de Adal Ramones) hayan dicho que mejor le hubieran dado el Nobel post mórtem a Juan Gabriel, cuando todos sabemos que si acaso los únicos que estarían a la altura de un galardón de esta categoría serían Yordi Rosado o Arjona o el mismísimo Buki.

Y tal vez quizá los de Acción Nacional que, luego de fingir demencia durante meses, al fin le retiraron sus derechos partidistas al Padrote Padrés, una vez que ha quedado bastante claro que el ex góber sonorense petocho era el Moreira blanquiazul. Tuvieron que esperar a que el PRI, presidido por un aspirante a standupero, echara a patadas a Javidú Duarte de tan probo y maravilloso partido, para que éste pudiera emprender la graciosa huida con el alma limpia y los cabos bien atados.

Quiero suponer que tanto los panistas y perredistas que quieren la cabeza de Javidú pusieron a un equipo de detectives para que siguieran sus pasos, su caminar, como lobos en celo desde su hogar, para que no tuviera oportunidad de llevarse su filosofía Porky a volar a otros cielos. También me imagino que este nuevo PRI con PRIllennials hipsteriosos le puso a Duarte algún tipo de sensor, un chip o algo para que se le pudiera encontrar aún en su leonera más clandestina. Claro que si de veras quieres dar con él, con que pongas unos frutsis y unos bubulubus (según afirmaba el entonces góber precioso con su voz meliflua, eran lo único que se robaban en Veracruz, donde no había levantones ni se ejercía el feminicidio), amarrados a un fajo de billetes, lo más probable es que llames la atención de sus apetitos.

Como quiera que sea, hay mucha gente que debido a su falta de educación agropecuaria asegura que la academia sueca le dio el Nobel a Dylan no por sus hazañas poéticas, sino para demostrar que los gringos no son como Donald Trump.

O sea, no habría manera de lograr ese efecto ni aunque le hubieran dado el Nobel de la Paz al propio Trump por sus best sellers de autoayuda (Cómo ser un magnate y un idiota al mismo tiempo, gran éxito editorial).

Puede ser que Bob Dylan le arrebatara el Nobel a Yordi Rosado, pero con este premio ojalá pronto sea reconocido Leonard Cohen, aunque se enojen los fans de Arjona.

jairo.calixto@milenio.com
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