Política cero

"Blue Monday" para principiantes

Ayer fue el Blue Monday o el día más triste del año, debido a una serie de interpretaciones matemáticas que incluyen asuntos como la cuesta de enero, el síndrome de abstinencia posnavideño, la sobredosis de recalentado del recalentado, el escaso cumplimiento de las metas planteadas el año anterior, el campeonato del América y que las reformas peñistas no hayan llevado a los mexicanos, todavía, a la tierra prometida de la felicidad y el desarrollo.

Pensé en el lunes con desazón que debe haber pasado el mirrey Alfredo Castillo, al que ya me quieren correr de Michoacán nada más porque aquello es un polvorín y cunde el caos y el desorden que, la verdad, es casi patrimonio intangible de la michoacanidad. También pienso en lo plutócratas yanquis que recibieron con vómitos y diarrea la noticia de que el presidente Obama planea aplicarles una pesada losa tributaria para financiar programas de apoyo a los jodidos ya los clasemedieros, olvidando que esto es el capitalismo salvaje y no el comunismo primitivo.

Pero es muy probable que no haya habido nadie más atormentado por la desazón que Chucho Zambrano, líder del chuchismo perredista por ilustrar. Primero porque ahora entre sus filas se les está colando otro gran prócer a su larga lista de admirables mexicanos: Armando Martínez Gómez, líder de Abogados Católicos, personaje muy open-minded que se ha manifestado contra el aborto y el matrimonio entre parejas del mismo sexo, quien aspira a una candidatura del Sol Azteca en Coyoacán donde después de aguantaMexi actuación del delgado Alejandro Toledo (junto a él el payaso Lagrimita, otro aspirante a engrosar las filas del chapulinismo, es Belisario Domínguez), ahora podrían estar condenados a aguantar a un talibanazo se rancio abolengo. La nueva izquierda que le dicen.

Y segundo porque el llamado “tragabalas” fue tristemente señalado por el señor Abarca de la Parca, por haberle vendido la candidatura de Iguala por dos millones de pesos. Por supuesto que era como para sarcarse de onda, pues sabemos que los chuchos son probos de toda probidad (su problema es el control de calidad) pero,  además, esa cantidad es muy ofensiva, una triste propina, morralla pura, pues. Apenas para comprar dos relojes de Camacho Quiroz.

Chale. Ni que los partidos fueran los Oxxos del voto libre y secreto.

 

jairo.calixto@milenio.com

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