Política cero

"La Barbie" solo nos dejó su "narco-Polo"

Pues que se nos van La Barbie sin su enigmática sonrisa y El Uno dos tres patada y Coss. ¿Quién sabe qué malas caras vieron que prefirieron irse de extraditados al otro lado a quedarse en la patria a esperar la oportunidad de emprender la graciosa huida como El Chapo por las vías del túnel del amor.

A lo mejor les molestó que, a pesar de su rancio abolengo, nunca recibieron el mismo trato que Joaquín Guzmán Loera, que se daba vida de líder sindical mientras los otros tenían que andar cual pelones de hospicio, de esos que se van sin pagar. Está bien que hasta entre capos hay clases, pero las autoridades penitenciarias no deberían de hacer tantos distingos para que las cosas fueran tranquilas como en El apando, de José Revueltas, o en Lecumberri en tiempos Pepe El Toro, que, curiosamente, también andaba mucho en la bartolina.

Bueno, ha sido tal el descontento entre los malos de malolandia, que ya muchos han desistido con lo de los amparos (sobre todo porque no te amparan para que puedas un día salir tan campante del tambo como Caro Quintero, o para pasar tu tratamiento geriátrico en tu pequeño palacete como Don Neto), pues incluso dicen que sus calabozos estaban más chafas que las oficinas que le dejaron a Claudia Sheinbaum en la delegación Tlalpan, pues su antecesor se llevó computadoras, sockets y retretes como Michael Keaton en El inquilino. Típico comportamiento chuchista.

Y para acabarle de amolar la autoestima a esta población de canallas no solo no les dejaban usar sus típicas playeras narco-Polo sino que ahora han dejado pasar la especie de que en realidad al Chapo lo trataban con ¡chapeau!, pues dicen que no se ensució en el túnel sino que se fue por la puerta grande del Altiplano, que no estaba cerrada con tres candados.

Además, es comprensible que La Tuta, El Z-40 y Carrillo Fuentes se quieran ir a Estados Unidos, sobre todo ahora que el Inegi ha revelado que uno de cada cinco mexicanos ha sido víctima de algún delito.

Así, prefieren irse con el Tío Sam, aunque diga la insurgente Jennifer Lawrence que si Donald Trump llega a ser presidente, sería el Apocalipsis.

Lo malo es que el tan cacareado sistema internético de pasaportes se cayó peor que Facebook. A ver si se pueden ir.

jairo.calixto@milenio.com
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