Política cero

Bakunin se hizo jornalero

Quizá aburridos de una pelea como la del Canelo, que luego de la friega que le pegó Mayweather se consigue mejores bultos que los de Kahwagi, los policías de Baja California Sur decidieron encontrar algo de emoción fuerte. Primero trataron en el partido del Cruz Azul un poco de entretenimiento, pero aquello fue el clásico tragedión al que nos tiene acostumbrados la Máquina. Luego buscaron la batalla entre el Partido Verde y el INE, que no ofreció más que algo de humor involuntario cuando el líder y vocero de los ecologistas, Arturo Escobar, afirmó que se sienten acosados —no aclaró si sexualmente o no— por el INE, que un día y otro también les pone una multa. Como van las cosas, esta sacrosanta institución va a terminar pagando por aparecer en las boletas, aunque más bien debería de pagarnos a los ciudadanos por aguantar su propaganda en los cines con la insufrible Legarreta y el bochornoso Araiza.

Más tarde, estas fuerzas del orden que sin duda fueron entrenados y capacitados a niveles insospechados con toda probabilidad por sus émulos de Baltimore, decidieron agarrar por su cuenta las parrandas y confrontarse al estilo Cuajimalpa con los jornaleros de San Quintín. Y es que, o sea, a quién se le ocurre pedir aumento de sueldo, aspirar a vivir como personas y tener la peregrina idea de que el esclavismo proletario tiene derecho a decidir.

Pobres policías totalmente incomprendidos, ahora acusados de abuso de autoridad y de ser casi, casi herederos del escuadrón Olimpia, cuando lo único que querían era defender la propiedad privada y el saludable estado del capitalismo salvaje.

Esto aunque el premio Nobel Stieglitz en su paso por el Foro Económico Mundial que se organizó en México haya dicho, nomás por provocar a la banda, que hay que buscar una ética del desarrollo económico y que las grandes empresas y gobiernos deben velar por la masa trabajadora regulando los métodos de explotación.

Además, es de muy mal gusto por parte de estos prófugos de la categorías marxistas contradecir al licenciado Peña, cuyo optimismo se contagia, y sobre todo al secretario Videgaray, que afirma contundente e inobjetable que la economía nacional va viento en popa gracias a las maravillas heredadas por las reformas estructurales.

Era lo que viene siendo su deber de los policías, como dice Calderón que es su deber andar en campaña desprestigiando a los candidatos panistas que apoya.

Seguro que los jornaleros se pasaron al anarquismo que no ha leído a Bakunin. Ya no hay moral.

 

jairo.calixto@milenio.com

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