Política cero

¡Ay, no "meme"!

O sea, huercos, ¿de veras El Bronco se está echando pa’ atrás en lo de auscultarle los intestinos a la administración de Rodrigo Medina en Nuevo León, porque no quiere que lo acusen de ser un cazador de brujas? ¿Y que en serio va a dejar pasar la oportunidad de obsequiarle al público conocedor la dicha inicua de linchar a un pez gordo? No puede ser.

Ya nos habían tocado cosas absurdas como la existencia misma del Partido Verde, los señalamientos de Navarrete contra el candidato priista ganador en Guerrero por supuesta relación con el crimen organizado (después de lo de Ayotzinapa es curioso que el PRD haga estos pronunciamientos) o la intención de una diputada del Partido Verde que pretende legislar y normar el uso de los memes (o sea, ¡ay, no meme!, y luego querrá que solo El Piojo y Galilea tuiteen), como para todavía pensar que el licenciado Bronco podría dejar ir vivitos y coleando a sus antecesores como cualquier gobernador no independiente. 

Eso no se le hace a un pueblo urgido de exorcizar sus demonios y resentimientos, luego de seis años de penurias, tragedias y ocurrencias, de entre las que podemos destacar el estado de la inseguridad que nomás le faltaba un grado para ser Siria, la quemazón del casino Royale con todos sus folclorismos fatales, y el bonito paseo en lancha del todavía góber con un grande entre los grandes de la polaca nacional: Carlitos Salinas de Gortari, entre tantas y tantas maravillas.

Está bien que don Bronco no quiera que lo acusen de vengativo y atrabiliario, pero creo que a todos nos quedó claro que si la gente votó por él, fue por su promesa de meter al tambo a quienes se hayan pasado de lanza con el presupuesto. Preferible que lo acusen de ser el Robespierre de la Sultana del Norte, que el Chucho de los independientes.

Cabe recordar que uno de los grandes errores de Fox y Jelipillo fue que nunca tuvieron el detalle de presentarle al populacho ni un chivo expiatorio por piedad.

Ya lo dijo Rodolfo Neri Vela, el primer astronauta mexicano: es más fácil ir al espacio que gobernar México. Y más si no sacrificas debidamente en la Macroplaza a algún emisario del sexenio pasado.

Dicen que si no lo haces, la maldición es de cuando menos otro sexenio sin orgasmo.

Dicen.


jairo.calixto@milenio.com

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