Política cero

¡Arriba la reforma energética y el aumento al Metro!

¿Qué tendrá más apoyo popular, acá en términos fanáticos, la reforma energética o el aumento al Metro? Digo, a juzgar por lo que dicen Videgaray y Penchyna, hagan de cuenta que a nuestros compatriotas ya les anda por dejarles las llaves de Pemex a la Exxon Valdez para que se atasquen ahora que hay lodo petrolero; tanto así que si por alguna extraña razón no se logra la propuesta peñista, incluso el pueblo bueno les llevará los pozos a los inversionistas extranjeros para que no nos dejen ni un barril, al fin que como vivimos en el PRIcámbrico temprano ni falta que nos hace.

Por el otro lado, en el GDF tampoco venden piñas y ya demostraron científicamente a través de una encuesta sancionada por la FIFA, que lo que quiere el chilango no es solo que le aumenten al precio del Metro 800%, sino que si quiere el señor Mancera y sus amigos pasen a la casa por sus hermanas.

Difícil saber también cuáles de los detractores de ambas medidas que tanto animan a la sociedad son más apátridas. En ambos casos la intolerancia es superior, pues como dicen los grandes próceres de la patria no quieren que México encuentre el camino hacia la modernidad. Pues como dicen aquellos que defienden a capa y espada la reforma energética y el aumento en precio de Metro, estas medidas nos llevarán al crecimiento económico a niveles insospechados para que los chinos se mueran de envidia, mientras el Metro pase a convertirse en algo como el monorriel de Disneylandia, aunque algunos crean que será como el monorriel en el idílico Springfield de LosSimpson. Bueno, cómo estarán de mal los que critican las reformas peñistas que son cardenistas pero al revés, que incluso llegan a la estridencia. Ahí está la senadora Layda Sansores que, citando a Saramago, urgió a los legisladores de PAN, PRI y PVEM a que privatizaran también a su puta madre. O sea, como si esas cosas pudieran insultar a tan abnegados mexicanos cuando en realidad lo único que consiguen es darles ideas. De hecho, el kilo de jefecita de político está a la alza.

Además, por qué desconfiar de nuestros políticos, si nos prometen puras maravillas, que todos viviremos como hijos de Robero Deschamps, ¿pues cuándo nos han engañado?  Y si todo sale mal, siempre nos quedará la salida siempre dulce de un Fobaproa petrolero o un Ipabe sabor tururú.

 

jairo.calixto@milenio.com

 

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