Política cero

¡Arriba la lumpemproletarización política!

Apesar de los esfuerzos realizados por la domesticación de los amargados que nada valoran y de todo dudan, aún con la caída de la temible Tuta que hoy nos devuelve a la senda triunfal del mexican moment, el Presidente tuvo que reconocer ante el Financial Times que en México prevalece “la incredulidad y la desconfianza”.

Por eso me alegra, porque nos devuelve la fe en la humanidad, pues, a pesar de las dificultades que el propio candidato reconoce haber tenido para lograrlo, Lagrimita, el payaso del “¡Qué barato, qué barato!”, reunió más de 26 mil firmas para registrar su candidatura independiente.

Justo en el momento en que la sociedad en su conjunto debate sobre la necesidad de elevar el nivel del debate político al dejar pasar a la arena electoral a personajes de muy plausible estatura moral e intelectual como Catémoc Blanco y Carmelita Salinas, que es la Simone de Beauvoir del lumpemproletariado sin cabeza, mismos que sin duda abonarán al feliz desarrollo de pueblo mexicano, el distinguido clown se transforma en un adalid de la apertura democrática.

Ya lo dijo el góber de Guerrero, Rogelio Ortega, que es un sabio con capacidades distintas, de la manera más positiva posible, como de Manual de autoayuda; afirmó que “El Guerrero enfermo podría ser dado de alta”. Ya nunca más aquello de “La operación fue todo un éxito, pero el paciente murió”.

Comoquiera que sea, sí me pareció un exceso que ante los cuestionamientos y sospechosismos, en el mismo tono en el que el licenciado Peña reconoció su apoyo a Arely Gómez como nueva procuradora (ya se sabe, el conflicto de interés es un mito genial que no entendemos porque, como diría Selena, somos de distintas sociedades), Lagrimita se deslindó del PRI.

Y todo con el estilo del doctor Mancera cada vez que se quiere deslindar de las acusaciones de Marchelo Ebrard en el sentido de que quien palomea candidatos en el PRD es el jefe de Gobierno y no Los Chuchos.

O sea, ¿está diciendo Lagrimita que tan alta y proba institución se dedica a promover payasos? ¡Qué grosería!

Una cosa es que proteja y aliente a seres admirables como Catémoc Gutiérrez y a su turba de topo gigios, o al Dipuhooligan, y otra que todos los payasos sean de su establo.

Hasta entre circos hay clases.

Es tal la popularidad y la esperanza que genera Lagrimita, que en este momento el propio Diego Armando Maradona quisiera tener su colorido aspecto y no el look de Martita Sahagún de Fox que le dejaron en Cuba.

¡Qué viva la lumpemproletarización política!

 

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto