Política cero

Armaos los "hunos" a los otros

Como parte de mi educación sentimental está basada en las películas de los hermanos Almada, y me gustaba la idea de un país de tuncos Maclovios y de fiscales de hierro, con todos sacando fuscas y metrallas a la menor provocación, al ritmo de para qué arreglar con palabras lo que se puede arreglar a balazos, experimenté cierta admiración por el senador Terminator, Jorge Luis Preciado, quien presentó una muy bien pensada iniciativa para que con el fin de protegernos de los criminales, los buenos ciudadanos tengamos la oportunidad de andar armados, aunque, como decía mi abuelita, “las armas las carga el diablo”.

Tristemente sus camaradas del PAN no valoraron bien su idea de hacer de México una bonita versión de Pueblo maldito, donde en onda wild wild west todo el mundo muere por sobredosis de plomo con una pequeña ayuda de don Mario Almada que, como sabemos, no se andaba con pendejadas. Una buena idea que, además, contribuiría a combatir los serios problemas de sobrepoblación que vive el país. Además, si cada quien se hace justicia por su propia mano, hasta nos ahorramos el oneroso, burocrático y laberíntico aparato judicial que está más averiado que el sistema Cutzamala.

Digo, si las personas se pueden defender solitas con armas de alto calibre, le quitamos al gobierno la pesada carga de encargarse de la seguridad y la justicia que de por sí está muy abandonada en los brazos peludos de la impunidad.

Así, por ejemplo, Chepina Vázquez Mota podría salir a acabar con aquellos que la injuriaron con eso de los 900 mdp que dicen que se había carranceado, mientras sus corifeos se instalaban en el melodrama ranchero con toda razón, pues a quién se le ocurre que la doña pudiera tener cualquier tipo de pensamiento pecaminoso.

Así, la gente en el Periférico podría comportarse como cavernicolitas anarco-punketos-rockeros, como en otro clásico de los Almada, Pueblo maldito.

De esta manera, los corredores del Bosque de Tlalpan en el ex DF, podrían sacar sus pistolas y acabar con los criminales que desde hace años hacen de las suyas en la zona, sin que las autoridades tomen las cosas en serio.

Si en Veracruz se han desviado millones de pesos frente a la papada de Javidú, también se podrían desviar algunos recursos para que todos andemos con la fusca a la cintura.

Lo único que no aclaró el Mátalas callando Preciado, es si los mexicanos tendríamos algún tipo de entrenamiento en el 27 Batallón de Iguala, en Nochixtlán, Mataulipas o en Ecatepec, la tierra de Eruviel, donde los feminicidas hacen su nido.

Ya lo dijo don Mario: “El secreto es no sufrir mucho en la vida”.

jairo.calixto@milenio.com 

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