Política cero

Ahora a linchar al Papa

Los mexicanos somos jarritos de Tlaquepaque por naturaleza y está bien que así sea. Ni modo de que en nombre de la corrección política nos aguantemos las cosas que nos duelen, que nos hacen sentir más corrientes que las galletas de animalitos. Por eso y muchas cosas más, me gustó la reacción de nuestros connacionales cuando escucharon el desagradable comentario que hizo el actor Sean Penn cuando le dijo a nuestro niño héroe del momento, Alejandro G. Inárritu, como se hace llamar en estos días, “¿Quién le dio la green card a este hijo de perra”. O sea, de qué se trata, sobre todo cuando el director de Birdman anda ahí rescatando almas perdidas como el mismísimo Michael Keaton, de quien ya nadie se acordaba desde los tiempos de Batman, y el propio Penn, que protagonizara aquel dramotototototote llamado 21 gramos.

¿O acaso de veras creen que lo que hizo Penn fue burlarse de las medidas antiinmigrantes que defienden los góbers ultraconservadores yanquis que quieren poner a Mr. Obama en la picota? ¿Y todo porque es conocido militante antiestablishment?

Es bueno saber que acá se defienden los valores y que nunca se permitirá que nadie nos humille. Una vez más, #NoFuePenal. Aunque la mayoría de quienes acusaron al ex de Madonna de gringo imperialista y antiinmigrante deben creer que Sean Penn es la capital de Vietnam.  

En ese sentido, también fue bonita la respuesta del PRI al director de Amores perros. En vez de responder de manera airada a las palabras del cineasta (“Ruego por que podamos encontrar y construir el gobierno que merecemos”), en el PRIcámbrico temprano se tomaron casi 12 horas para decir en 140 caracteres que “Coincidiendo con el orgullo mexicano, es un hecho que más que merecerlo estamos construyendo un mejor gobierno. Felicidades #Inárritu”. Una cosa muy elegante, nada cursi, donde hay una visionaria vocación de futuro. Y todavía hay quien dice que los choznos de don Plutarco estaban ardidos.

Ya lo único que nos falta es que luego de sus declaraciones (“Ojalá y Argentina no se mexicanice”), también la cargada se vaya contra el Papa por levantar falsos a un gobierno que solo busca la felicidad. Si ya dijeron que todo está de pocas tuercas, ¿cuál es la necesidad de seguir levantando falsos como la ONU, Amnistía Internacional y los forenses argentinos?

Lo admirable es que sin temor a las excomuniones, la cancillería ya mandó una nota diplomática muy laica al Vaticano.

Pos estos que no creen en las verdades históricas.

 

jairo.calixto@milenio.com

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