Política cero

Adónde irá, veloz y fatigado, el GIEI que de aquí se va

Cuando los miembros del GIEI afirman que en México han visto cosas que no se ven en otras partes del mundo, se puede decir que no hay nada nuevo bajo el sol, que tienen la boca retacada de razón y, sobre todo, que a pesar de su estancia en la patria no captaron el savoir faire de la mexicana alegría. Si sus investigaciones hubieran sido provistas de todas las facilidades (sin contratiempos ni entorpecimientos burocráticos, gubernamentales) y les hubieran explicado los laberintos escherianos Región 4 que componen las esferas de poder, entonces las cosas no se hubieran dado en México sino en Suiza, un lugar donde no sabrían apreciar el desparpajo administrativo y folclor institucional en el cual vivimos.

Digo, a lo mejor se sacaron de onda por la cantidad de balaceras y matazones que hay en Kafkapulco y que superan puntualmente cualesquiera que se pudiera dar en parajes tan apaciguados como Siria y Afganistán, sin que las autoridades pidan el apoyo de los cascos azules o Los Vengadores.

Igual les pudo llamar la atención que se organizara una marcha en protesta por los abusos, violencia y acoso contra las mujeres bajo la etiqueta #NosQueremosVivas, donde prácticamente se pidió, como en la clásica rola de Patxi Andión, “muerte al violador, premio a la infidelidad”. Es que acá se producen viejos cochinos, manoseadores y puercos libidinosos con calidad de exportación. Pero no se preocupen, el licenciado Peña que ya tomó nota, y el Gobierno de la #CDMX, con esa capacidad de reacción que les caracteriza, ya están trabajando en una app (aunque el papa diga que las apps no son la vida, que son tan solo vanidad) para que estas cosas no sucedan.

Es increíble que estos expertos independientes no hayan podido comprender que en México solo quedan dos instituciones intocables: la Virgencita de Guadalupe y el Ejército. A ver, para qué querían cuestionar al 27 Batallón de Infantería de Iguala si es de sobra sabido que en ese espacio sacrosanto y modélico donde se combatió a la guerrilla de Lucio Cabañas con puros métodos apegados a los derechos humanos, desde antes de que existieran los derechos humanos y mafufadas como el “debido proceso”, tan incomprendido como cuando, gracias a los altos niveles de investigación detectivesca de los emepés, se usa para dejar libres a secuestradores, tal cual el caso de Nelson Vargas.

Al GIEI le llama la atención el tema de la tortura y las autoridades. O sea, ¿acaso quieren que se tiren al caño todos esos litros de Tehuacán y esas toneladas de chile piquín que se guardan desde los tiempos de la dirty war? Además, estoy seguro que lo del uso de las bolsas de plástico en los interrogatorios es por un tema ecológico y de reciclaje, por favor.

México es tan surrealista, que los teléfonos de los 43 sonaron cuando la PGR dijo que ya estaban en el basurero de Cocula.

jairo.calixto@milenio.com

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