Política cero

Adiós a la cortina de humo mundialista

Yo era de los descreídos y sospechosistas que pensaban que una vez que la selección de su majestad El Piojo fuera derrotada por el árbitro y las habilidades de clavadista holandés de balnerario que nos robó la esperanza de un quinto partido, esta patria estaría desolada. Pero no; hoy más que nunca veo un México de justicia y dignidad que la cortina de humo mundialista no nos dejaba apreciar.

Mientras en países menos civilizados como Francia linchan a un ex presidente de la talla de Sarkozy, por tráfico de influencias (parece que a su paso por el Edomex para rescatar a la soldado Cassez aprendió algunas mañas), aquí se vive una benemérita calma chicha.

Hoy tenemos la tranquilidad de que ya apañaron a personajes insidiosos y malévolos como el doctor Mireles. Los líderes neonazis de Jalisco ya corren en estampida, no solo por el rechazo de una ideología que no hace juego con el nacionalismo revolucionario, sino sobre todo para que no los confundan con los blanquiazulinos que fueron a Brasil a destramparse luego de tanta contención freso-panista. Son humanos, tienen derecho.

Tenemos, sí, además de la necedad chuchista de amenazar de manera cursi a la telebancada, la tristeza de que un gran mexicano como Guillermo Ochoa que con tanto ahínco defendió la portería nacional, no tiene chamba. Algo en lo que deberían estar ocupados aquellos que cierran calles y avenidas para luchar contra el benéfico y beatífico Hoy no Circula reloaded que el generoso doctor Mancera ha dispuesto para que la Ciudad de México se desprenda de ese aspecto chatarroso.

Por eso es bonito y plausible que el nuevo avión presidencial venga a decorar con sus esbeltas formas los cielos mexicas, aunque los adictos a la austeridad republicana se quejen, bola de marros, porque sus costos fueron un poquito más caros de lo estipulado. Ni modo que el licenciado Peña, mientras se parte el alma por llevarnos a un futuro fecundo y creador, viaje en clase turista como López Obrador.

Debemos aprender de la grata experiencia de nuestros héroes balonpédicos, que se le abran las puertas sin tapujos a la reforma energética para que las petroleras internacionales, que como bien sabemos son hermanitas de la caridad, eleven a México a niveles insospechados. Con la tranquilidad de que El Piojo nos llevará en Rusia a levantar la copa, mientras los preponderantes serán mimados como se merecen, digamos nostálgico adiós a la cortina de humo mundialista, la vamos a extrañar. ¡Sob, sob!

jairo.calixto@milenio.com

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