Desde el biopoder

Soltepec, punto clave para los migrantes indocumentados

El municipio de Soltepec que se localiza en la parte central de estado de Puebla, es un punto clave para el paso de los migrantes indocumentados que buscan llegar a Estados Unidos, porque por el territorio cruza una de las líneas más importantes de los ferrocarriles: la México- Veracruz.

Todos los días, un sin número de personas que carecen de la documentación para estar en territorio mexicano, cruzan por Soltepec montados sobre la llamada Bestia, el tren que en su lomo traslada esperanzas de una mejor realidad.

Algunas veces, el tren se detiene y los migrantes se bajan para buscar alimento y apoyo de la población. En otras ocasiones, el tren sigue de frente pero al pasar por el municipio, pobladores les lanzan alimento: bolsas con tortas, panes o algún otro tipo de producto que puedan comer o beber los migrantes.

En la parte alta de Soltepec se ubica el templo, punto de unión de fieles católicos en el que se recolectan alimentos, ropa y algunos otros productos que puedan ser de apoyo para las personas que buscan cumplir el llamado sueño americano.

El sacerdote responsable y los fieles recolectan de forma permanente víveres. Una vez que se tiene determinada ayuda, se lleva a dos de las viviendas que se ubican cerca de las vías del ferrocarril.

Dentro de Soltepec existe una zona de transferencia de ferrocarriles, de tal forma, que algunos que vienen del sur se detienen para que pase el ferrocarril que llega del norte, lo cual, evita posibilidades de choque entre las unidades que utilizan la misma vía. Durante las transferencias, un tren que viene del sur se puede detener medio día o algunas horas.

Los ferrocarriles que llegan del sur, por lo general, pasan cargados de transmigrantes que buscan llegar a los Estados Unidos. Mientras se realiza la transferencia, los migrantes se bajan y se acercan a pedir agua en las casas que se ubican a los costados. En ese momento, los pobladores les indican que hay una vivienda en específico que cuenta con víveres. Ahí les preparan alimentos, les ofrecen agua; sin embargo, no hay posibilidades de quedarse a dormir.

Una vez que el tren concluye su espera, los migrantes se vuelven a subir al lomo de la máquina. Algunas veces, deciden esperarse pero nadie les asegura que en un corto tiempo pase otro convoy.

El sacerdote, Gustavo Rodríguez Zárate, responsable diocesano de Atención a Migrantes de la arquidiócesis de Puebla, explicó que pese a las amenazas que puedan recibir los sacerdotes y los fieles para apoyar a los migrantes, continúan organizándose en Soltepec y en otras zonas del estado para ofrecer, al menos, algún alimento que les permita seguir su camino.

 jaime.zambrano@gmail.com